Balaceras frente a viviendas, amenazas armadas, disputas vecinales, venganzas cruzadas y hasta peleas de madrugada que derivan en intentos de asesinato. La violencia gana terreno en distintos barrios de La Plata y preocupa a vecinos, investigadores y autoridades. En los últimos días, una serie de episodios ocurridos a pocos metros entre sí volvieron a exponer una realidad cada vez más inquietante. Fue en Villa Montoro.
El caso más grave se registró durante la madrugada del domingo en la zona de 602 entre 116 y 117, donde una discusión iniciada dentro de un local de esparcimiento nocturno terminó a los tiros.
Según la investigación, dos hombres comenzaron a discutir dentro del establecimiento y continuaron la pelea en el exterior. En medio del enfrentamiento, uno de ellos se dirigió a su automóvil, un Ford Focus blanco, tomó un arma de fuego y efectuó varios disparos.
Uno de los proyectiles impactó en la pierna de un hombre de 39 años, quien fue trasladado de urgencia al Hospital San Martín y logró sobrevivir al ataque. El agresor, de 38, fue reducido a golpes por personas que presenciaron la escena y entregado a la Policía. Su detención es muy gravosa: una tentativa de homicidio.
El dato no pasó inadvertido para los investigadores: el hecho ocurrió a escasos metros de otro episodio de extrema tensión denunciado por estas horas.
A muy pocas cuadras del lugar del incidente descripto, sobre 116 bis entre 603 y 604, una mujer denunció que tres hombres armados a bordo de una motocicleta efectuaron disparos frente a su vivienda durante la madrugada.
La denunciante aseguró que es madre de un joven detenido por un homicidio y sospecha que los ataques podrían estar vinculados a represalias derivadas de ese expediente judicial.
Según relató, los motociclistas realizaron disparos mientras eran acompañados por un automóvil y luego escaparon. También sostuvo que días antes se había registrado una situación similar en el mismo sector.
La mujer afirmó vivir con temor junto a sus dos hijas menores y solicitó medidas de protección para toda su familia.
Las fuentes consultadas coinciden en un diagnóstico serio: cada vez son más frecuentes los conflictos que escalan rápidamente hacia situaciones armadas.
Lo que antes podía resolverse mediante una discusión o una pelea física hoy suele derivar en exhibiciones de armas, amenazas o directamente disparos.
La problemática atraviesa distintos sectores sociales y aparece asociada a conflictos personales, disputas familiares, enfrentamientos barriales, causas penales previas e incluso situaciones vinculadas al consumo y comercialización de drogas.
Por eso crece una sensación que se repite en cada conversación vecinal: el miedo a quedar atrapado en una violencia que parece avanzar sin freno y donde, cada vez más seguido, los conflictos se resuelven a balazo limpio.
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