Luego de lo que fue una nueva conmemoración del movimiento Ni Una Menos, que volvió a movilizar a miles de personas en todo el país con el reclamo de poner fin a la violencia contra las mujeres, un grave caso denunciado en Berisso volvió a encender las alarmas sobre una problemática que sigue golpeando a numerosas víctimas.
Voceros señalaron a EL DIA que la presentación fue realizada por una mujer de 31 años ante organismos especializados en violencia de género de esa ciudad. Según consta en la denuncia, la joven señaló a su ex pareja, de 34 años, por un presunto episodio de abuso sexual ocurrido en marzo de este año, además de relatar una serie de amenazas y situaciones de violencia que, de acuerdo a su versión, se habrían extendido durante los últimos años de la relación.
Siempre en base a su testimonio, la denunciante sostuvo que mantuvo un noviazgo de cinco años con el acusado y que la separación se produjo hace aproximadamente ocho meses. Sin embargo, aseguró que el vínculo continuó marcado por episodios de hostigamiento y amedrentamiento.
De acuerdo con el relato incorporado a la causa, el hecho más grave ocurrió durante la madrugada del 29 de marzo en una casa de Berisso, donde la mujer residía junto a su hija de apenas 3 años. Allí, según denunció, el hombre habría ingresado sin autorización al inmueble y la habría sometido sexualmente contra su voluntad.
La víctima manifestó que no realizó la denuncia de inmediato debido al miedo que sentía. Recién semanas más tarde, cuando acudió a la Comisaría de la Mujer para denunciar amenazas presuntamente vinculadas al mismo hombre, expuso también el episodio de abuso y fue derivada para formalizar la presentación correspondiente.
En su declaración, la mujer aseguró además que las agresiones no habrían sido un hecho aislado. Según indicó, durante los últimos años de convivencia habría sufrido distintos episodios de violencia física, psicológica y sexual, siempre bajo amenazas.
La denunciante relató también que su hija fue testigo de situaciones de maltrato y discusiones ocurridas durante la relación, un aspecto que ahora también forma parte de la investigación.
En su declaración sostuvo que la menor presenció episodios de amenazas y agresiones que, según afirmó, se repitieron con frecuencia durante los últimos años del vínculo. Incluso recordó un hecho ocurrido en diciembre de 2025 cuando, delante de los hijos de ambos, el acusado presuntamente la tomó del brazo y le profirió insultos y advertencias intimidatorias.
Otro de los puntos que quedó asentado en la presentación es que la mujer afirmó haber consultado a profesionales de la salud debido a dolores y lesiones que, según sostuvo, guardaban relación con los hechos denunciados.
La causa quedó impulsada formalmente luego de que la denunciante expresara su voluntad de instar la acción penal. A partir de ahora, la Justicia deberá analizar las pruebas reunidas, y determinar si existen elementos suficientes para avanzar con medidas procesales contra el acusado.
El caso vuelve a poner el foco sobre una problemática que sigue generando preocupación. Según especialistas, muchas víctimas tardan meses e incluso años en denunciar situaciones de abuso o violencia por temor, dependencia emocional o miedo a represalias.
Mientras la investigación avanza, voceros indicaron que el expediente quedó radicado en el ámbito judicial correspondiente y las autoridades deberán establecer las circunstancias de los hechos denunciados y las eventuales responsabilidades penales.
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