La Corte Suprema de Justicia, máximo tribunal del país, dejó firme la pena de nueve años de reclusión para Pablo Torres Lacal. El conductor enfrentaba cargos por homicidio simple a raíz del siniestro en el agua que provocó la muerte de Manuel Storani, de catorce años e hijo del histórico dirigente radical Federico Storani, junto con su madre y un tercer tripulante.
Los magistrados Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti declararon inadmisibles los recursos introducidos por la defensa legal del acusado, bajo la normativa del artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Ante esta resolución definitiva, el tribunal de origen debe ordenar la captura inmediata del imputado y concretar su traslado a un recinto penitenciario.
El episodio ocurrió durante la medianoche del 31 de marzo de 2016 sobre las aguas del Canal Vinculación, en el partido de Tigre. En aquel momento, el adolescente y su madre, Ángeles, navegaban a bordo de una lancha denominada Mad II en compañía de otras cuatro personas. De manera sorpresiva, una segunda embarcación bautizada como Shark II, comandada por Torres Lacal, embistió a la primera a gran velocidad y con todas sus luces apagadas.
El impacto destructivo se centró en la zona central de la nave afectada, justo en el sector ocupado por Manuel y Ángeles. Las dos víctimas perdieron la vida de forma inmediata a causa del impacto, al igual que Francisco Javier Gotti, quien ocupaba un lugar en el bote del victimario.
EL DESARROLLO DEL JUICIO
Durante las audiencias orales, diversos testigos señalaron el notorio estado de exaltación de los ocupantes de la lancha agresora. Aunque los exámenes toxicológicos no detectaron alcohol en sangre, el tercer pasajero de ese grupo, David Hernán Di Rico, reconoció el consumo de dos cervezas en las horas previas al choque, en momentos en que se dirigían hacia un bar de la zona.
El debate oral tuvo lugar a fines de 2023, luego de una demora superior a los siete años. El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Isidro dictaminó la pena condenatoria, mientras la representación legal del imputado intentó catalogar el evento como un accidente inevitable. Las apelaciones posteriores fracasaron de forma sistemática en el Tribunal de Casación Penal bonaerense y, en octubre de 2025, en la Suprema Corte provincial.
A lo largo de todo el proceso, Federico Storani y los compañeros de colegio del joven fallecido mantuvieron su reclamo constante mediante carteles con el lema de justicia para su hijo y amigo. Con el reciente rechazo del recurso de queja por parte de la Corte Suprema, el litigio encuentra su cierre procesal definitivo.
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