Keiko Fujimori pasó al frente por apenas 651 votos en el balotaje presidencial de Perú y mantiene en vilo la definición de una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país. Con el 98,2 por ciento de las actas contabilizadas, la candidata de Fuerza Popular alcanzaba el 50,002% de los sufragios frente al 49,998% obtenido por Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú.
La diferencia mínima mantiene abierto el resultado final, ya que todavía resta resolver un conjunto de actas observadas y votos sometidos a revisión judicial. Las autoridades electorales estiman que el proceso podría extenderse durante varias semanas antes de que se conozca oficialmente quién ocupará la presidencia peruana hasta 2031.
El repunte de Fujimori se apoyó principalmente en el voto de los peruanos residentes en el exterior, donde obtuvo un respaldo mayoritario en países como Estados Unidos, España y Argentina. Ese caudal de sufragios le permitió revertir la leve ventaja que Sánchez había mantenido durante gran parte del escrutinio.
Mientras tanto, el clima político se mantiene tenso. Sánchez expresó preocupación por el desarrollo del conteo y reclamó la presencia de observadores internacionales, mientras que sectores de sus seguidores convocaron movilizaciones en Lima. Tanto el candidato de izquierda como Fujimori llamaron a esperar los resultados definitivos y respetar el proceso electoral.
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