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Además de la feroz interna oficialista entre el sector de Karina Milei y el del asesor Santiago Caputo, asoma en el Gobierno una segunda pelea intestina. Es la que estarían protagonizando la secretaria general de la Presidencia y la senadora nacional y ex ministra Patricia Bullrich.
La relación entre ellas se habría tensado dos semanas atrás, cuando Bullrich sentó posición pública en un reportaje televisivo sobre lo que debería hacer el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para terminar con la polémica que lo salpica y que, incluso, le ha valido una investigación judicial por enriquecimiento ilícito. “Debe presentar la declaración jurada de bienes ya, cuanto antes”, dijo aquella vez Bullrich.
Lo mismo afirmó puertas adentro, en una reunión de gabinete, pero se topó con la resistencia presidencial: Milei es el principal sostén político de Adorni. En público y en privado.
Los dichos de la senadora se tomaron como una conminación al jefe de Gabinete pero, en rigor, hablaba desde cierto sentido común: la dilación del tema en la agenda pública sólo le hace daño a la gestión en general y al Presidente en particular.
Hace días, Bullrich volvió a enviar una indirecta: adelantó su propia documentación patrimonial un mes antes de la fecha de vencimiento ante la Oficina Anticorrupción y al Senado nacional. La Rosada lo habría tomado como otra jugada para apurar al ministro coordinador y, acaso, un gesto de diferenciación en momentos en que la mayoría de las encuestas muestran un descenso de la consideración social del Gobierno. Entre otros motivos, por el affaire Adorni.
EL MALESTAR DE KARINA
Cuentan en el Gobierno que la presión sobre Adorni molestó sobre todo a Karina, que ya venía media recelosa de la senadora por el obvio protagonismo que ha adquirido en el Senado (pero también hacia afuera de esa casa, en términos mediáticos). Era obvio que eso sucedería: Bullrich es una política profesional, un estatus del que carecen la mayoría de los alfiles legislativos libertarios. Con la vice Victoria Villarruel fuera d escena por decisión de los hermanos del poder, Patricia emergió como la principal operadora del Gobierno en la Cámara alta. Su cara visible.
En los últimos surgieron versiones que aseguran que la ex ministra de Seguridad ha sido expulsada de los encuentros que se hacen en el Ejecutivo, donde ocupa un sillón como la máxima representante de La Libertad Avanza en el Senado. Los hay de dos tipos: las reuniones de Gabinete, extendidas a todos los ministros, y la de la llamada mesa política, más reducida. Patricia se sentaba en ambas. ¿Seguirá siendo así?
LAS CITAS CLAVE
En principio, Bullrich está invitada al encuentro de Gabinete que se hará el lunes próximo, luego del Tedeum que presenciará toda la cúpula del Gobierno en la Catedral Metropolitana. Dicen que su convocatoria fue una decisión explícita de Milei.
No queda tan claro que asista a la reunión de la mesa política, a realizarse en la semana luego del feriado. Se habla, incluso, de que está en estudio la realización de una nueva modalidad de encuentros: sólo integrantes del Poder Ejecutivo. Sería una excusa perfecta para relegar a Bullrich de esos mitines. Pero, para no generar suspicacias también habría que desinvitar a Martín Menem, titular de Diputados y muy cercano a Karina. Quien, obviamente, también integra el Legislativo y hasta ahora participa de los dos tipos de reuniones antes mencionadas. Detalles no menor si se quiere evitar una situación de máxima tensión con Patricia.
EL ABRAZO DE BULLRICH CON MACRI
Por supuesto que la hermana presidencial no tolera ciertas señales de independencia de Bullrich, que no obedezca todo a ciegas, sin cuestionar. Como hace el resto de la plana mayor libertaria. Hizo ruido en el Gobierno aquel abrazo que se dio con Mauricio Macri en una cena de la Fundación Libertad, a la vista de todos. Macri es un personaje que el karinismo detesta, del que desconfía, sobre todo desde que ha evidenciado una cierta vocación de esquivar la jubilación política y revivir su partido, el PRO.
En este contexto, se conoció que Federico Angeleni, el subsecretario de Intervención Federal que había llegado al Ministerio de Seguridad Nacional hace dos años con la gestión de Bullrich, presentó su renuncia al cargo. Sería para sumarse a la gestión del gobernador santafesino, el radical Maximiliano Pullaro. Angelini es de Rosario y fue diputado nacional por el PRO. Como vice nacional de ese partido reemplazó a Bullrich en la presidencia durante la campaña electoral del 2025 y fue precandidato a gobernador de Santa Fe en las Primarias. Le ganó precisamente Pullaro. “Es un Bullrich puro”, lo definen en el Gobierno.
Una lectura que se hizo es que se había vuelto muy tensa su relación con la ministra Alejandra Monteoliva quien, a diferencia Patricia, mantiene excelente relación con Karina. Lo que habría generado un cierto distanciamiento con su ex mentora. “Se hizo karinista”, ironizan en el bullrichismo. Desde el entorno de Angelini aseguraban que su salida no obedece a ninguna interna o malestar. El ruido intramuros, sin embargo, persiste.
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