La bicicleta se consolidó en Pergamino como una opción de movilidad cotidiana ante el aumento de los costos de transporte, generando durante los últimos meses una mayor demanda de medidas de seguridad, seguros y dispositivos de protección por parte de quienes la utilizan a diario para trasladarse, trabajar o realizar actividades habituales.
Lo que en otro momento era considerado principalmente una alternativa recreativa o ecológica, hoy ocupa un lugar cada vez más importante en la rutina de muchos vecinos. Este cambio de hábitos también despertó una creciente preocupación por la seguridad, reflejada en el aumento de consultas sobre trabas reforzadas, sistemas GPS y espacios seguros para guardar los rodados.
El crecimiento de la movilidad en bicicleta comenzó además a reflejarse en la actividad comercial del sector. Comercios especializados registran una mayor demanda de unidades destinadas al traslado diario, junto con un incremento en los servicios de mantenimiento y reparación. Al mismo tiempo, organizaciones ciclistas y comunidades vinculadas a esta práctica advierten sobre un aumento de reportes relacionados con robos de bicicletas en distintos centros urbanos del país.
Fernando Rodríguez, especialista en derecho del seguro, explicó que la bicicleta adquirió una relevancia cada vez mayor dentro del patrimonio de los usuarios. “Para muchas personas dejó de ser un elemento recreativo y pasó a formar parte de su patrimonio cotidiano e incluso de su herramienta de trabajo. Eso genera una mayor conciencia sobre la necesidad de protegerla”, señaló.
De acuerdo con Rodríguez, uno de los principales problemas radica en la rápida comercialización de bicicletas sustraídas y en el desarme de sus componentes dentro de circuitos informales. Por ese motivo, recomendó conservar el número de cuadro, contar con fotografías actualizadas y adoptar medidas de protección adecuadas. Desde el ámbito asegurador también destacan un creciente interés por coberturas específicas destinadas a bicicletas urbanas, deportivas y eléctricas.
La tendencia expone una transformación en los hábitos de movilidad urbana. A medida que la bicicleta gana espacio como una alternativa económica y eficiente, la inseguridad influye cada vez más en las decisiones sobre su uso, los lugares donde se la estaciona y la inversión que los usuarios están dispuestos a realizar para resguardarla.
Cinco consejos para reducir el riesgo de robo de bicicletas:
Utilizar trabas de alta seguridad: los sistemas tipo U-lock o las cadenas reforzadas ofrecen mayor resistencia frente a intentos de robo.
Evitar dejar la bicicleta estacionada por períodos prolongados en la vía pública, especialmente durante la noche o en zonas de alta circulación.
Registrar el número de cuadro y conservar fotografías actualizadas para facilitar la denuncia y la identificación del rodado.
Incorporar dispositivos GPS o sistemas de geolocalización, cada vez más utilizados en bicicletas de mayor valor.
Extremar los cuidados durante tareas de reparto, manteniendo la bicicleta siempre a la vista y evitando dejarla sin supervisión durante las entregas.
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