El gobierno de Javier Milei arranca otra semana con el foco puesto en blindar en el Congreso a Manuel Adorni, el jefe de Gabinete al que la Justicia investiga por presunto enriquecimiento ilícito y que es blanco de una ofensiva opositora tanto en el Senado como en Diputados. Sin poder esclarecer cabalmente una situación patrimonial que lo tiene en el ojo de la tormenta desde hace más de tres meses y poco después de haber admitido que ahorró “en negro” unos 500 mil dólares, el funcionario es acorralado por opositores y aliados que promueven pedidos de interpelación y una eventual moción de censura para removerlo del cargo. Con una agenda parlamentaria paralizada y condicionada por este conflicto, en la Casa Rosada apuestan todo a una discusión reglamentaria para evitar la avanzada.
El epicentro de la batalla legislativa está en el Senado, donde este jueves se retoma el debate sobre la interpelación que impulsa el kirchnerismo. La discusión de fondo es qué mayoría hace falta para habilitar un proyecto sin dictamen de comisión: hasta hace poco la propia jefa de los senadores libertarios, Patricia Bullrich, sostenía que alcanzaba con mayoría absoluta. Pero ahora el oficialismo se apoya en la lectura del peronista disidente Carlos Espínola, según la cual sin dictamen sólo cabe el tratamiento sobre tablas, que exige dos tercios de los presentes.
Esa diferencia no es menor: si se impone la tesis de los dos tercios, el oficialismo podría bloquear el debate con solo 25 voluntades. Como La Libertad Avanza ya cuenta con 21 bancas propias le bastarían cuatro adhesiones más, que podrían aportar legisladores misioneros alineados con Hugo Passalacqua, una neuquina cercana a Rolando Figueroa y eventualmente una radical chaqueña distanciada de su bloque. Al respecto, Espínola advirtió que habilitar la remoción de un jefe de Gabinete con un número acotado de votos sienta un precedente institucional riesgoso.
una cuestión reglamentaria
Las diferencias giran en torno a la interpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional, que regula la interpelación y la moción de censura contra un funcionario. Según el jefe del bloque de Unión por la Patria en el Senado, José Mayans, el oficialismo busca modificar el reglamento legislativo para “blindar a Adorni”.
En este punto, Mayans aseguró que la oposición había alcanzado un acuerdo para interpretar que bastan 37 votos, la mayoría absoluta de la Cámara alta, para activar el procedimiento previsto en la Constitución. “El artículo 101 es operativo, no hace falta dos tercios”, puntualizó el senador, al citar incluso antecedentes doctrinarios del exsenador Eduardo Menem como respaldo de esa postura.
Sin embargo -denunció-, ese consenso comenzó a modificarse luego de una reunión entre sectores legislativos y Karina Milei. “Lo que ordenó Karina es: ‘Vayan, interpreten la Constitución como quieran y salvémoslo a Adorni porque es socio nuestro’”, asegueó Mayans.
La tensión se habría profundizado luego de que distintos bloques comenzaran a discutir nuevamente el alcance del artículo constitucional y la posibilidad de elevar la cantidad de votos necesarios para avanzar contra el jefe de Gabinete. La definición podría saldarse en la próxima sesión del Senado, donde la oposición intentará sostener la estrategia para interpelar al funcionario.
En el oficialismo, la negociación tiene nombres propios: Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem, la propia Bullrich e Ignacio Devitt. Ese equipo logró postergar la sesión de la semana pasada y convenció a Bullrich de abandonar su lectura sobre la mayoría absoluta. Puertas adentro, sin embargo, persisten roces: algunos dirigentes libertarios sostienen que la senadora exagera al trasladar el clima de apoyos en el Congreso, algo que ya había generado fricciones durante el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La pelea en Diputados
El otro flanco a neutralizar por el oficialismo está en Diputados, donde el caso del exvocero presidencial amenaza con desbordar la agenda que el titular de la Cámara, Martín Menem, había diseñado en torno al acuerdo con los fondos buitre y el Súper Rigi, con tratamiento previsto para el miércoles.
La oposición reunió firmas para forzar a una sesión mañana, con seis expedientes vinculados a la interpelación y la censura. La novedad es que a la ofensiva se sumó Unión por la Patria, reticente hasta hace un mes. Para el quórum cuentan con el Frente de Izquierda, Provincias Unidas, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y los dos diputados del MID. En tanto que en el PRO bajaron el tono y ya no se comprometen con habilitar el debate.
El antecedente de mayo, cuando el intento opositor naufragó por falta de apoyos, juega a favor de la cautela oficialista. El diputado libertario Nicolás Mayoraz replicó en Diputados el mismo argumento reglamentario que en el Senado: sin dictamen, sólo cabe la votación sobre tablas con dos tercios. Si la oposición logra abrir igual la sesión de mañana, el oficialismo está decidido a sostener la del miércoles.
De fondo, en Balcarce 50 guardan un as bajo la manga como alternativa: que Adorni dé explicaciones en el informe de gestión del 2 de julio en el Senado, como moneda de cambio para evitar la interpelación. Una salida que por ahora nadie, por fuera del oficialismo, quiere comprar.
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