La intención del gobierno nacional de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) volvió a instalar un foco de tensión con las provincias. Mientras la Casa Rosada impulsa una reforma electoral basada en la reducción del gasto público y busca reunir los votos necesarios para avanzar en el Congreso, varios gobernadores comenzaron a marcar diferencias y a reclamar que la agenda nacional incorpore las urgencias económicas y de infraestructura que atraviesan sus distritos.
La discusión quedó expuesta durante una reunión de mandatarios del Norte Grande realizada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), de la que participó el ministro del Interior, Diego Santilli. Allí, el funcionario defendió la eliminación de las primarias al sostener que representan un gasto de entre 220 y 240 millones de dólares y que generan un creciente desinterés ciudadano por la reiteración de convocatorias electorales.
“La gente no quiere ir a votar cuatro o cinco veces”, argumentó Santilli al ingresar al encuentro, donde también aseguró que el oficialismo trabaja junto a legisladores nacionales para conseguir el respaldo parlamentario necesario para modificar el sistema electoral.
PLANTEOS DE SÁENZ
Sin embargo, la propuesta no encontró el mismo nivel de prioridad entre los gobernadores. El salteño Gustavo Sáenz, uno de los voceros de la reunión, relativizó la urgencia del debate y planteó que las preocupaciones de las provincias pasan hoy por otros asuntos. “Hay cuestiones mucho más importantes que resolver. El tema de las rutas no da para más”, sostuvo.
Las declaraciones dejaron al descubierto una diferencia de enfoque entre la administración de Javier Milei y los mandatarios provinciales. Mientras el Ejecutivo nacional busca avanzar rápidamente con reformas institucionales, los gobernadores reclaman respuestas concretas frente a problemas vinculados con la infraestructura, la energía, el empleo y la actividad económica.
El encuentro reunió a representantes de distintos signos políticos, entre ellos los gobernadores de Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Misiones, Catamarca, La Rioja, Chaco, Corrientes y Santiago del Estero. La presencia conjunta de aliados y opositores evidenció que, más allá de las diferencias partidarias, existe una agenda común en torno a las demandas regionales.
Uno de los temas centrales fue la preocupación por el abastecimiento y el costo del gas para las industrias del norte argentino. Los mandatarios reclamaron avances en la reversión del Gasoducto Norte y mecanismos que permitan evitar un fuerte incremento tarifario para el sector productivo. También se analizaron cuestiones vinculadas a subsidios energéticos, logística, infraestructura vial y desarrollo económico.
En ese contexto, varios gobernadores coincidieron en que la discusión sobre las PASO aparece alejada de las prioridades inmediatas de sus provincias. La preocupación radica en que el impulso oficial para modificar las reglas electorales pueda desplazar de la agenda nacional reclamos considerados urgentes para el desarrollo regional. La situación anticipa una negociación compleja entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales. La insistencia oficial en avanzar con la reforma electoral podría profundizar diferencias y condicionar futuros acuerdos legislativos.
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