Javier Milei regresará este sábado a Rosario para participar del acto oficial por el Día de la Bandera, una de las fechas patrias más importantes del calendario. Aunque la ceremonia suele tener un tono institucional, este año llega cargada de condimentos políticos.
El Presidente mantiene un alto nivel de apoyo entre buena parte de los jóvenes rosarinos, pero también despierta un fuerte rechazo en sectores sindicales y políticos de la ciudad. De hecho, varios gremios llegaron a declararlo “persona no grata”.
Aun así, desde la provincia y el municipio buscan que el acto transcurra sin sobresaltos. Tanto el gobernador Maximiliano Pullaro como el intendente Pablo Javkin evitarían discursos de confrontación directa para priorizar el carácter institucional de la fecha.
La aparición de Villarruel
Uno de los focos de atención será la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Aunque inicialmente no figuraba entre los invitados por el protocolo presidencial, ella misma confirmó en redes sociales que viajará a Rosario.
“El sábado estaré en Rosario, que es mi segunda casa”, escribió en X.
La vicepresidenta mantiene un vínculo especial con la ciudad, donde vive su madre y a la que suele viajar con frecuencia. Además, su padre, Eduardo Marcelo Villarruel, falleció en un sanatorio rosarino en 2021 y una de sus condecoraciones por la Guerra de Malvinas permanece en la Catedral local.
Su decisión de asistir vuelve a dejar expuesta la distancia política que mantiene desde hace meses con Milei.
Adorni, otra presencia incómoda
Otra de las miradas estará puesta en Manuel Adorni. El jefe de Gabinete llega al acto después de varios días de bajo perfil, tras quedar envuelto en la polémica por el crecimiento de su patrimonio y sus inversiones en criptomonedas.
La expectativa pasa por saber cómo reaccionará el público ante su presencia. El acto suele convocar a miles de personas y, aunque no se esperan grandes protestas, existe incertidumbre sobre posibles manifestaciones de rechazo.
Pullaro busca equilibrio
Más allá de las diferencias políticas, la relación entre Milei y Pullaro atraviesa un momento de convivencia prudente.
El gobernador santafesino mantiene reclamos por la falta de obras nacionales, el estado de las rutas y la distribución de recursos, pero evita escalar el conflicto con la Casa Rosada. La explicación es también electoral: ambos comparten parte del mismo electorado y ninguno quiere romper todos los puentes.
En la previa del acto, Pullaro inauguró la restauración del Monumento a la Bandera, una obra que llevaba más de una década paralizada. La provincia destinó unos $4.000 millones para finalizar los trabajos, incluidos fondos para cubrir una deuda que había dejado el Gobierno nacional con la empresa contratista.
Durante la inauguración dejó una frase con destinatario implícito: “Si esta obra fuera la del Obelisco, la hubiesen revestido en oro. Como está en el interior del país, parecía que desde Buenos Aires no les importaba”.
También remarcó: “Cuando no se roba, la plata alcanza”.
Sin embargo, horas después bajó el tono y celebró la presencia presidencial. “Me pone contento que venga el Presidente. Más allá de las diferencias, el Día de la Bandera es para estar juntos”, sostuvo.
Mientras la política ocupa buena parte de la escena, el Monumento ya comenzó a recibir a miles de estudiantes.
La previa estuvo marcada por la tradicional promesa de lealtad a la bandera de unos 4.500 alumnos de cuarto grado pertenecientes a 92 escuelas de cinco provincias.
Las actividades continuarán hasta este sábado y se espera que, entre ambos turnos, pasen por el Monumento casi 30.000 chicos de 611 escuelas de todo el país, en una celebración que volverá a convertir a Rosario en el centro de los festejos por el Día de la Bandera.
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