En la misma tarde en la que Lionel Messi anotaba los dos goles contra Austria para sellar el pase de la Selección Argentina a los 16avos de final de la Copa Mundial de la FIFA, el Gobierno de Javier Milei pulía su estrategia para gambetear a la oposición y evitar que la Cámara de Diputados sesione hoy para avanzar con la interpelación y eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. A cambio, el oficialismo le prometió a los bloques aliados que abrirá la comisión de Asuntos Constitucionales para empezar la discusión ese ámbito, pero recién el martes 30 de junio. La maniobra le permitiría comprar tiempo al funcionario al que la Justicia investiga por presunto enriquecimiento ilícito y que enfrenta una ofensiva similar en el Senado.
Se trata de una jugada salomónica, cómoda tanto para los libertarios como para las bancadas dialoguistas del Pro y la UCR, que evitan quedar pegadas al kirchnerismo en una votación que podría apurar la destitución de Adorni.
En el PJ hablaron de una estrategia “dilatoria” para “encubrir” al jefe de Gabinete
Difícilmente la oposición logre sentar hoy a los 129 diputados necesarios para abrir la sesión especial convocada para tratar el caso del exvocero.
Aún así, el jefe del bloque del PJ, Germán Martínez, advirtió que la discusión sigue en pie y cuestionó la estrategia del oficialismo y sus aliados: “Otra maniobra dilatoria para encubrir a Adorni”, acusó desde su cuenta de la red X y continuó: “Ahora convocan a una comisión, expresando que es ‘informativa’ y sin fecha de dictamen”, a la par que se preguntó: “¿Los bloques ‘amigables’ se prenderán en esta jugada? ¿Seguirán arrodillados frente al gobierno?”.
El mensaje tuvo como principal destinatario al interbloque Fuerza del Cambio, que preside Cristian Ritondo e integran el Pro, la UCR, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), el santacruceño José Garrido y la radical bonaerense Karina Banfi. En esos espacios coinciden en que debe ser el propio Milei el encargado de resolver la continuidad de Adorni o, en su defecto, que sea el Senado el defina su suerte.
La estrategia fue consensuada entre el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; referentes de los distintos bloques y la secretaria parlamentaria del oficialismo, Silvana Giudici, cercana a Patricia Bullrich.
Al mismo tiempo que busca patear lo más posible el tema Adorni, el titular de la Cámara Baja busca reactivar la agenda legislativa del oficialismo y, de paso, enviar una señal al Senado.
Es que la semana pasada, durante una reunión de Labor Parlamentaria, los senadores acordaron que la interpelación del funcionario puede aprobarse por mayoría absoluta del cuerpo sin necesidad de contar antes con un dictamen de comisión ni reunir los dos tercios de los presentes que se exigen para los proyectos tratados sobre tablas. Esta postura fue aceptada por Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara Alta y una de las dirigentes que salió a pedirle públicamente explicaciones al jefe de Gabinete.
Esa interpretación del reglamento inquieta a la Casa Rosada porque acelera los tiempos parlamentarios y allana el camino para que el Senado vote este jueves una interpelación para el 2 de julio, que podría derivar en una moción de censura y decretar la potencial salida del ministro coordinador.
GANAR TIEMPO
En Diputados, en cambio, el reloj corre más lento. Allí, la apertura de Asuntos Constitucionales demandaría una discusión más larga sobre el procedimiento, incluyendo la convocatoria a especialistas y trasladando el debate a comisiones. Esto le permitiría ganar tiempo a Adorni.
El apoyo de los bloques aliados, atado a la situación judicial del funcionario
“Nunca se utilizó la herramienta de la interpelación seguida de una moción de censura. Hay que convocar a constitucionalistas para ver cómo abordarla”, avisan en el oficialismo.
En paralelo, el Gobierno quiere retomar su agenda en el Parlamento. El presidente de la Cámara Baja pretende sesionar mañana mismo para aprobar el acuerdo con dos fondos buitre por US$171 millones y dar media sanción al denominado “Súper RIGI”, el régimen de promoción para inversiones superiores a los US$1000 millones.
Hasta ahora, esa posibilidad se había abortado por la situación de Adorni. A los aliados les incomodaba ausentarse de la sesión opositora y respaldar luego la agenda oficial. La apertura de la comisión les ofrece una vía intermedia, al mantener vivo el debate sobre el jefe de Gabinete postergando cualquier definición sobre su continuidad.
La interna en los bloques aliados no logra tranquilizar del todo al Gobierno. En el Senado, el Pro ya dio señales de que está dispuesto a avanzar sobre Adorni, mientras en Diputados Ritondo se muestra cauto y delega las críticas en Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos a Mauricio Macri que consideró que el funcionario “no debería pasar un día más en el cargo”.
En la UCR ocurre algo similar: mientras que en el Senado una mayoría radical se inclina por la interpelación, en Diputados las posiciones son más prudentes.
Esas diferencia explican por qué la oposición todavía no tiene asegurados los 129 diputados para abrir la sesión de hoy. En el oficialismo, sin embargo, asumen que necesitan del acompañamiento de los aliados y que esos apoyos, en gran medida, están atados a la situación judicial de Adorni. Una nueva inonsistencia en su patrimonio podría desmoronar como un castillo de naipes los lábiles acuerdos conseguidos.
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