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Con la inminente obra del parque Saavedra como puntapié inicial, la Municipalidad de La Plata comenzará a utilizar una nueva tecnología en la pavimentación de calles, que incluirán desde el uso de caucho reciclado para las mezclas asfálticas, hasta la incorporación de dióxido de titanio, que concentrará menos calor y absorverá el dióxido de carbono y gases que emiten los vehículos.
Según indicaron, será la primera ciudad de la Argentina en tener esta infraestructura vial, que ya es obligatoria en otras partes del mundo, como Medellín, Madrid o las autopistas de Brasil. Su implementación surge a partir de un convenio que la Comuna celebró con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), a cargo del asesoramiento. Y la primera experiencia se llevará a cabo en 200 metros de la nueva pavimentación que se realizará cuando se inicie la obra de ampliación del parque Saavedra.
“La Plata será el primer municipio del país en contar con esta infraestructura vial que es resiliente al cambio climático, porque trabaja la isla de calor urbano que afecta a las ciudades, disminuyendo la temperatura que atrapa el cemento tradicional y luego suelta en horas de la noche”, explicó ayer en diálogo con EL DIA el director de la Secretaría de Ciencia, Tecnología y Postrado de la UTN, Gerardo Botasso.
El ingeniero explicó que este pavimento se mezcla con dióxido de titanio, sustancia que le permite “concentrar menos calor y absorver parte de las emisiones de dióxido de carbono y gases” que producen los vehículos.
Pero, además, se avanzará en el resto del perímetro del parque con un pavimento cuya mezcla se realiza con caucho pretratado, a partir de neumáticos triturados. Si bien este recurso ya se utilizó en 2007 como antecedentes, Botasso aseguró que su colocación, usada en varias ciudades del mundo, presenta grandes beneficios ecológicos y de infraestructura urbana.
“El material reciclado permite bajar el espesor de la cinta asfáltica de 5 a 3 centímetros, con el mismo desempeño; mejora un 40 por ciento su capacidad antiderrapante ante las frenadas de los autos, es más económico y presenta menos roturas por desgaste de uso”.
Además, añadió, “permite la reutilización de un material contaminante, del que en la Argentina se tiran 150 mil toneladas por año”.
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