La celebración del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana abrió un inesperado frente de conflicto de alta intensidad entre el oficialismo y la cúpula de la Iglesia Católica. El diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA), Alberto “Bertie” Benegas Lynch, lanzó una feroz crítica contra el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pocas horas después de la homilía que este pronunciara ante el presidente Javier Milei y todo su gabinete de ministros.
A través de sus redes sociales, el legislador libertario acusó de manera directa a la máxima autoridad eclesiástica de responder a intereses partidarios de la oposición. “El mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del Gobierno. Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres”, remarcó en su cuenta de X, donde además vinculó el perfil del arzobispo con figuras del arco peronista como Sergio Massa, Malena Galmarini y Alicia Kirchner.
En esa línea, el diputado cuestionó el trasfondo ideológico que, según su visión, tiñó las palabras del prelado desde el púlpito de la Catedral. “La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza los deja siempre en mal lugar”, evaluó, marcando la distancia conceptual del bloque oficialista respecto a la doctrina social de la Iglesia.
Benegas Lynch aprovechó la controversia para reflotar un histórico debate sobre el estatus institucional del catolicismo en el país. El legislador se pronunció abiertamente en contra de que el sector público sostenga económicamente a los cultos religiosos. “La unión religión y estado fue receta del horror en Europa. La Argentina la heredó de España. No debería existir tal unión”, argumentó.
Asimismo, consideró de forma tajante que “catalogar una religión particular como la oficial de un país no tiene sentido ni razón y ha servido para que creyentes de otras religiones financien la privilegiada”, instalando una discusión de fuerte calado constitucional en medio de la agenda oficial.
La airada reacción del diputado fue la respuesta directa a una homilía cargada de advertencias sobre el tejido social y los riesgos de la fragmentación política. Durante el Tedeum por el aniversario de la Revolución de Mayo, García Cuerva había exhortado al diálogo civil y reclamado de manera enérgica el cese de las hostilidades discursivas. “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, había señalado.
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