La Diócesis de Quilmes emitió un fuerte repudio contra el femicidio de la adolescente Agostina Vega en Córdoba, donde los religiosos expresaron su dolor mediante el documento "Sangre que quiere ser semilla" en vísperas de una nueva marcha nacional de la organización "Ni Una Menos".
El texto oficial de la Vicaría de la Solidaridad denunció la persistencia de la violencia machista en todo el territorio nacional. Los referentes eclesiásticos compararon el crimen de la joven cordobesa con una plaga social sin precedentes. El Papa Francisco definió este flagelo con ese mismo término en reiteradas oportunidades durante su pontificado.
La Iglesia de Quilmes adhirió de esta manera al reclamo popular de la marcha nacional que los colectivos sociales realizarán mañana. Las estadísticas oficiales del año 2026 exponen la gravedad de la crisis de violencia. Los registros del primer cuatrimestre señalan un total de entre 80 y 101 muertes de mujeres por causas de género. Este preocupante relevamiento incluye casos de femicidios directos, vinculados, transfemicidios e intentos de suicidios relacionados con la violencia de género. Los números representan un promedio fatal de una víctima cada 36 horas en el país.
Las autoridades de la diócesis exigieron justicia y reparación por la sangre derramada de tantas niñas, jóvenes y adultas. El documento diocesano recuperó un mensaje histórico del fallecido pontífice romano. Las palabras de Francisco afirman que la sangre de tantas mujeres asesinadas, usadas, vendidas y explotadas tiene que ser semilla de una toma de conciencia.
Los sacerdotes y laicos locales renovaron su promesa de trabajo por la justicia y la paz en los barrios quilmeños. La comunidad eclesiástica transita actualmente un proceso de camino sinodal para fortalecer la ayuda comunitaria. Los representantes católicos enviaron finalmente sus condolencias a los familiares de las víctimas ante el profundo dolor que atraviesan.
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