Las autoridades de la Universidad Nacional de Quilmes evacuaron a toda la comunidad educativa de su predio este martes por la tarde tras recibir una amenaza de bomba telefónica. La medida de seguridad afectó de manera directa a los alumnos, a los profesores y al personal administrativo que realizaban sus tareas en la sede de la institución. Las fuerzas policiales locales y el escuadrón de explosivos desplegaron un operativo de urgencia para registrar de forma minuciosa todas las instalaciones de la casa de altos estudios.
El llamado de alerta movilizó a las fuerzas de seguridad locales de manera inmediata. Los oficiales de la policía activaron el protocolo de emergencia correspondiente para este tipo de episodios en las instituciones educativas de la ciudad de Quilmes. Los efectivos policiales y los especialistas del escuadrón de explosivos ingresaron a las instalaciones universitarias a los pocos minutos de la advertencia. Los peritos revisaron cada uno de los sectores del edificio con extremo cuidado para resguardar la seguridad pública.
Los técnicos inspeccionaron las aulas, las oficinas y los espacios comunes para descartar la presencia de cualquier artefacto sospechoso en el campus. La comunidad de la universidad desalojó las aulas de manera ordenada hacia los puntos de encuentro externos del predio. Los estudiantes y los docentes permanecieron en el exterior durante el desarrollo de las tareas de prevención de los especialistas.
El dictado de clases y el funcionamiento normal de la universidad sufrieron una nueva demora. El operativo de revisión de las fuerzas de seguridad se extendió durante varias horas en todo el predio de Bernal. El suceso ocurrió en un contexto complejo para la comunidad académica local. Los integrantes de la institución educativa impulsan un plan de lucha por diversos reclamos gremiales del sector. Este incidente imprevisto añadió serias complicaciones al cronograma académico general de la universidad.
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