Hay novelas que parecen escritas para romper las fronteras del tiempo. “Inglaterra. Una fábula”, de Leopoldo Brizuela, pertenece a esa clase de libros que avanzan entre épocas, geografías y lenguajes con una libertad casi hipnótica. Ganadora del Premio Clarín de Novela en 1999, la obra se convirtió con los años en uno de los títulos más ambiciosos y singulares de la literatura argentina contemporánea.
La historia comienza en el extremo sur del mundo. Un grupo de investigadores llega a una isla de Tierra del Fuego y encuentra allí a Waichai, el último habitante del lugar. Entre documentos olvidados y relatos fragmentarios aparece la pista de una tragedia marítima ocurrida décadas atrás: el naufragio de una compañía de teatro inglesa que viajaba hacia el Cabo de Hornos. Desde ese punto, la novela despliega una estructura monumental que conecta cuatro siglos de historia y convierte a Shakespeare en una presencia constante.
Brizuela imagina el origen de la compañía teatral The Great Will en tiempos isabelinos, cuando el joven William Shakespeare todavía buscaba su voz. Pero el verdadero corazón del relato aparece mucho después, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la troupe es conducida por personajes excéntricos y atormentados: un conde obsesionado con el dramaturgo inglés, una condesa decidida a salvar el arte del olvido y una misteriosa “Niña Profeta” marcada por el destino.
La novela avanza entonces como una gran travesía marítima. El viejo galeón en el que viajan actores, animales de circo y escenografías atraviesa el océano rumbo al sur del continente americano. Hay tormentas, visiones, secretos y una búsqueda permanente de sentido. El viaje termina en las costas fueguinas, donde la historia adquiere un tono casi mítico y se mezcla con las culturas originarias de la región.
Uno de los grandes logros del libro es precisamente ese cruce entre mundos. Brizuela pone en diálogo el universo europeo de Shakespeare con las tradiciones yaganes y onas, y construye una reflexión sobre el choque entre civilizaciones, aunque evitando el tono histórico convencional. Inglaterra. Una fábula no busca reconstruir hechos reales: propone una leyenda literaria donde la imaginación funciona como una forma alternativa de memoria.
El libro nunca abandona su dimensión emocional. Brizuela escribe con una prosa cargada de imágenes, musicalidad y sensibilidad. Las escenas del barco, los ensayos teatrales en medio de la tormenta o las conversaciones entre los personajes poseen una intensidad visual que transforma la lectura en una experiencia inmersiva.
Editorial: Debolsillo
Páginas: 344
Precio: $28.999
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