El origen de los colores de nuestra enseña patria se remonta a los famosos sucesos de Empel en la Provincia de Bravante Septentrional en los Actuales Países Bajos, más precisamente en la Isla de Bommel entre los ríos Mosa y Waal.
Una flota neerlandesa, en el transcurso de la Guerra de 80 años, el 2 de Diciembre de 1585 intento atacar a los Tercios Españoles al mando de Francisco Arias de Bobadilla. La armada constaba entre 100 y 200 novios y los hispanos eran 5.000 hombres.
Transcurrian los días y la situación para los ibéricos era desesperante. El día 7 un soldado español desentierra una madera que tenía grabada una Imagen de la Inmaculada Concepción con los colores blancos y celestes. Al ocurrir el suceso aludido, las tropas españolas junto al capellán empiezan a invocar a la Madre Santisima y ahí comienza el denominado Milagro de Empel.
El día 8 las aguas y el suelo se congelan, no puede avanzar la flota neerlandesa y los españoles expulsan a los invasores.
La victoria es atribuida a la intercesión de Nuestra Señora.
Causó gran regocijo en la Corte y en 1644 se declara la fiesta de la Inmaculada Concepción.
El 25 de de Diciembre de 1760 el pontifice Clemente XIII declara a la Inmaculada Concepción a instancias del soberano patrona de España. El rey Carlos III el 19 de Septiembre de 1771 crea la Real Orden de Carlos III bajo la advocacion de la Inmaculada para premiar la Virtud y el Mérito.
Manuel Belgrano cuando asume como Secretario Perpetuo del Consulado, coloca a la institución bajo protección Mariana.
El 27 de Febrero de 1812 el creador de la bandera le da los colores de la Virgen a la enseña patria por su devocion a la Madre de Dios.
Eran a su vez los colores de la dinastia borbonica.
Empel era la ciudad cercana al milagro.
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