Aquí estoy esperando en mi fría celda cuando la campana empieza a sonar. Reflexiono sobre lo que ha sido mi vida, a la que por cierto no le queda mucho, ya que a las 5 en punto me llevarán al patíbulo. Las arenas del tiempo, para mí, se están agotando lentamente. Cuando el sacerdote llega para darme la extrema unción, a través de los barrotes hecho un último vistazo a ese mundo en el que no me ha ido demasiado bien. ¿Puede ser que haya alguna clase de error? ¿De verdad que esto no es una pesadilla y realmente ha llegado mi hora? Por favor que alguien me diga que estoy soñando. No es fácil aguantar las ganas de gritar mientras el terror se apodera de mí. Me pongo a llorar, ¿pero por qué estoy llorando? Después de todo no tengo miedo de morir, ya que siempre he creído que tras la muerte hay algo más. Cuando los guardias me sacan al patio alguien murmura desde una celda: “Que el Señor esté contigo”. ¿Pero si en verdad hay un Dios, donde está ahora? Según voy caminando, mi vida entera pasa por delante de mis ojos y aunque parece que esto es el fin, ya ni siquiera estoy triste. Aquí tienen mi alma, tomenla, que está deseando volar lejos. Escúchame bien, no te preocupes por mí ahora que me voy, iré más allá a conocer la verdad. Ya verás que cuando sepas que tu tiempo se acaba sólo entonces empezarás a entender que la vida aquí abajo no es más que una ilusión.
SUSCRIBITE a esta promo especial