Las camperas infladas, los chalecos acolchonados, las telas térmicas y las prendas técnicas ya no aparecen solamente en centros de esquí o excursiones. Hoy forman parte del vestuario cotidiano de miles de personas que las usan para ir a trabajar, cursar en la facultad o simplemente atravesar la Ciudad en invierno.
La tendencia, que mezcla funcionalidad y estética urbana, se volvió una de las más visibles de los últimos años. Aunque no siempre tenga un nombre definido, muchos especialistas la vinculan con el auge del “gorpcore”, una corriente de moda que incorpora prendas inspiradas en el outdoor y el trekking al look diario.
El fenómeno se ve especialmente en las grandes ciudades. Camperas térmicas ultralivianas combinadas con jeans, primeras pieles usadas debajo de camisas, zapatillas técnicas integradas a outfits urbanos y mochilas outdoor convertidas en accesorio cotidiano forman parte de una estética que dejó de priorizar únicamente la apariencia para incorporar comodidad y practicidad.
La transformación no ocurrió de un día para otro. Aunque por un lado resiste el “offcore”, la pandemia y el home office modificaron la relación con la ropa. Después de años donde la comodidad pasó al centro de la escena, muchas personas comenzaron a rechazar prendas demasiado rígidas o incómodas.
A eso se suma otro factor: los cambios climáticos y los inviernos menos previsibles. Las temperaturas variables impulsaron la popularización del sistema de capas y las prendas adaptables, capaces de servir tanto para el frío de la mañana como para interiores calefaccionados o tardes más templadas.
En redes sociales, especialmente TikTok y Pinterest, abundan los videos que muestran cómo combinar prendas técnicas con ropa urbana. El polar dejó de ser exclusivamente deportivo; las camperas tipo puffer aparecen en looks minimalistas y las telas impermeables comenzaron a integrarse a outfits cotidianos sin perder sofisticación.
En Argentina, el fenómeno se expandió rápidamente por una cuestión práctica y económica. Las prendas térmicas suelen ser duraderas, fáciles de combinar y útiles para distintas situaciones. En un contexto donde muchas personas buscan consumir menos pero comprar mejor, la lógica de invertir en ropa funcional gana terreno frente a tendencias más efímeras.
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