Las mujeres viven más que los hombres, pero no necesariamente viven mejor. Según datos internacionales recientes, pasan cerca del 25% de sus vidas con problemas de salud, muchas veces atravesando enfermedades subdiagnosticadas, tratamientos tardíos y dificultades de acceso a atención médica integral.
La problemática atraviesa a toda América Latina y también encuentra reflejo en Argentina, donde todavía persisten brechas en prevención, salud sexual y reproductiva, acceso a anticoncepción y diagnósticos oportunos.
Especialistas y organizaciones vinculadas a salud femenina vienen advirtiendo sobre la necesidad de ampliar la conversación más allá de la salud reproductiva y comenzar a mirar la salud de las mujeres de manera integral, incorporando también salud mental, enfermedades cardiovasculares, infertilidad, menopausia y enfermedades autoinmunes, entre otras problemáticas históricamente invisibilizadas. “Las mujeres pueden tardar hasta cuatro años más en recibir un diagnóstico correcto”, explicó Said Plascencia, director médico de Organon Latinoamérica. El especialista señaló que esa demora puede traducirse en tratamientos tardíos, desgaste emocional, aumento de costos y una menor calidad de vida.
Además, destacó que cerca del 95% de las afecciones que impactan a las mujeres no están relacionadas directamente con la salud reproductiva, sino con patologías como migrañas, enfermedades autoinmunes, cardiovasculares o dermatológicas. “La salud femenina va mucho más allá de la esfera reproductiva”, sostuvo.
En Argentina, uno de los desafíos sigue siendo el acceso a información y métodos anticonceptivos, especialmente entre adolescentes. Según datos difundidos por UNICEF, alrededor del 61,3% de las mujeres de entre 15 y 49 años utiliza algún método anticonceptivo, aunque entre adolescentes de 15 a 19 años el porcentaje desciende al 39,1%, reflejando dificultades de acceso y educación sexual.
En este contexto, distintas organizaciones impulsan programas regionales orientados a reducir brechas en salud femenina mediante educación, prevención y trabajo comunitario. Uno de ellos es Her Health 2026, iniciativa global impulsada por Organon para fortalecer proyectos vinculados a anticoncepción, salud sexual y acceso sanitario en América Latina.
En Argentina, una de las acciones estará enfocada en fortalecer una red de organizaciones civiles y municipios en 15 provincias para desarrollar talleres, campañas digitales y materiales educativos destinados a adolescentes, con eje en anticoncepción e infecciones de transmisión sexual.
La ginecóloga y especialista en salud sexual y reproductiva Raffaela Schiavon remarcó que hablar de anticoncepción implica también hablar de autonomía y equidad. “El acceso a métodos anticonceptivos modernos y a educación sexual integral sigue siendo clave para que las mujeres puedan construir su proyecto de vida en sus propios términos”, señaló.
La situación no es exclusiva de Argentina. En distintos países de la región continúan registrándose barreras de acceso a servicios médicos, especialmente en adolescentes y mujeres en contextos vulnerables. En México, por ejemplo, el uso de métodos anticonceptivos entre adolescentes también muestra cifras más bajas que en la población adulta, evidenciando una problemática regional vinculada al acceso a información y prevención.
Otro de los temas que comienza a ocupar un lugar más visible es la menopausia. Especialistas advierten que todavía existe escasa información pública y pocas estrategias integrales de acompañamiento para mujeres que atraviesan esta etapa. La discusión, coinciden referentes regionales, ya no puede centrarse únicamente en la enfermedad, sino también en calidad de vida, prevención y autonomía.
“Cerrar las brechas históricas en salud femenina exige avanzar hacia modelos más preventivos, accesibles y centrados en las mujeres”, señalaron desde Organon Latinoamérica durante una reciente presentación regional sobre salud femenina.
En un contexto donde las mujeres viven más años pero continúan atravesando desigualdades sanitarias, la conversación sobre salud femenina comienza a correrse de lo exclusivamente reproductivo para enfocarse también en bienestar, calidad de vida y acceso real a la atención médica en todas las etapas de la vida.
En países de la región continúan registrándose barreras de acceso a servicios médicos
Sigue siendo un desafío el acceso a información y métodos anticonceptivos, especialmente entre adolescentes
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