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Sueroterapia: el boom de los “sueros vitaminados” crece entre promesas de bienestar y alertas médicas

Se expande con promesas de energía, recuperación física y fortalecimiento inmunológico. Mientras sectores de la medicina basada en evidencia cuestionan la falta de estudios sólidos, especialistas en prácticas como la orthomolecular defienden estas terapias como una herramienta preventiva

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es la administración endovenosa de diferentes vitaminas / freepik
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Por Redacción

Lo que hace algunos años parecía reservado a hospitales o tratamientos específicos comenzó a instalarse con fuerza en el circuito comercial de la salud estética y el wellness.

En el área metropolitana de La Plata, Berisso y Ensenada, la sueroterapia aparece cada vez más integrada a catálogos de servicios vinculados al rendimiento físico, la longevidad y el bienestar integral. Clínicas estéticas, centros de medicina funcional y espacios privados ofrecen “cócteles” intravenosos personalizados que incluyen vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos.

El fenómeno avanza en paralelo a una ausencia de investigación científica local específica y a una fuerte disputa dentro del propio campo médico sobre los alcances, beneficios y riesgos reales de estas terapias.

QUÉ ES

La sueroterapia consiste en la administración endovenosa de distintas sustancias, generalmente vitamina C, complejo B, magnesio, zinc o glutatión. La lógica detrás de la práctica es que, al ingresar directamente al torrente sanguíneo, los compuestos alcanzan una biodisponibilidad mayor que por vía oral.

Uno de los antecedentes más difundidos es el llamado “cóctel Myers”, desarrollado en Estados Unidos durante la década de 1970. Desde entonces, las variantes se multiplicaron: sueros energizantes, inmunológicos, antiage, antiestrés, deportivos o antirresaca. El auge posterior a la pandemia aceleró todavía más el mercado global.

La estética de estas terapias también explica parte de su expansión. Celebridades, influencers y figuras del espectáculo comenzaron a mostrar en redes sociales sus sesiones de “IV drips”, muchas veces asociadas a jornadas intensas de trabajo, recuperación física o búsqueda de bienestar inmediato. La lógica de consumo rápido de salud encontró allí un formato ideal: procedimientos breves, visualmente impactantes y con una narrativa de optimización corporal.

Detrás del crecimiento comercial, hay una discusión sanitaria cada vez más seria

El mercado acompaña ese crecimiento. Informes internacionales estiman que el negocio global de las terapias intravenosas vitamínicas mueve miles de millones de dólares. En Argentina, una sesión puede costar entre 175 mil y 250 mil pesos, dependiendo del protocolo aplicado y del lugar donde se realice.

LA MIRADA DE LA MEDICINA ORTHOMOLECULAR

Frente a las críticas, profesionales vinculados a la medicina integrativa y orthomolecular sostienen una visión completamente distinta sobre estos tratamientos.

La tocoginecóloga Karina Pavan explicó que, desde este enfoque, la sueroterapia busca, en diálogo con EL DIA, “restaurar el equilibrio bioquímico del organismo mediante la administración directa de vitaminas, minerales, aminoácidos, antioxidantes y otros nutrientes en concentraciones consideradas óptimas para la función celular”.

La administración intravenosa, aunque parece simple, es una práctica médica invasiva

Según detalló, el objetivo principal es disminuir procesos inflamatorios y el estrés oxidativo, reforzar el sistema inmune y mejorar la energía y vitalidad. “La idea es mejorar el escenario que produce enfermedades, más allá de la enfermedad”, señaló.

Pavan planteó que este tipo de terapias parte de una concepción integral del cuerpo humano. “El cuerpo humano está integrado, no es un conjunto de partes individuales. Ahí apunta este tipo de terapias integrativas: a un tránsito vital y una longevidad saludable”, sostuvo.

La especialista defendió la necesidad de protocolos personalizados. “Cada cuerpo es único. No se habla de valores normales, sino de valores óptimos. La clínica es soberana”, afirmó. En esa línea, consideró que la medicina orthomolecular representa “la medicina del futuro” porque pone el foco en la prevención y en modificar las condiciones que favorecen el desarrollo de enfermedades.

“MÁS MARKETING QUE MEDICINA”

Sin embargo, el debate médico avanza en sentido inverso al entusiasmo de quienes impulsan estas terapias.

“No hay evidencia de calidad que demuestre beneficios en personas sanas. No está recomendada en guías clínicas ni consensos científicos para energía, inmunidad o longevidad”, sostuvo el gastroenterólogo Fabio Nachman, jefe del Servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro y expresidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología.

Nachman cuestionó especialmente la falta de criterios clínicos claros en torno a estas prácticas. “Sin conocer al paciente, no está en ningún lado para qué se aplica la sueroterapia”, señaló.

Para el especialista, la expansión de estos procedimientos ocurre en un terreno donde predominan más las estrategias de marketing que la medicina basada en evidencia.

En la misma línea se expresó el cardiólogo Ariel Kraselnik, quien definió el fenómeno como un boom impulsado más por el mercado del bienestar que por datos científicos sólidos. “La evidencia de estos cócteles por vena es mucho más marketing que medicina. No está exento de riesgo. Cualquier procedimiento invasivo puede tener complicaciones”, advirtió.

La ausencia de evidencia robusta aparece como uno de los principales puntos señalados

LOS RIESGOS DETRÁS DE LOS “SUEROS VITAMINADOS”

Aunque suelen promocionarse como procedimientos simples o casi inocuos, la administración intravenosa implica una práctica médica invasiva. Entre las complicaciones posibles aparecen infecciones, flebitis, reacciones alérgicas severas, alteraciones electrolíticas, sobrecarga de líquidos e incluso eventos cardiovasculares graves.

Nachman advirtió que ya existen pacientes que llegan a consultas médicas con complicaciones posteriores a la aplicación de sueros vitaminados, sobre todo cuando fueron realizados sin controles adecuados.

Desde la medicina integrativa, en cambio, insisten en que la clave está en la correcta indicación y supervisión profesional.

Pavan remarcó que estas terapias deben ser realizadas por médicos con formación específica en medicina orthomolecular, integrativa y longevidad saludable. También reconoció que este enfoque “no forma parte del núcleo de la medicina tradicional” y que muchos especialistas nunca recibieron entrenamiento formal en estas áreas dentro de universidades u hospitales.

Esa distancia con la medicina académica tradicional constituye, justamente, uno de los puntos centrales de la controversia.

La preocupación se intensificó recientemente tras un caso ocurrido en México. En Sonora, ocho personas murieron luego de recibir soluciones intravenosas en una clínica privada. Las investigaciones preliminares apuntaron a una posible contaminación bacteriana de los preparados administrados.

VACÍOS REGULATORIOS Y CONTROLES DIFUSOS

En Argentina, la sueroterapia suele funcionar dentro de un área gris normativa. Muchos establecimientos operan bajo la categoría de centros de estética o wellness, sin marcos regulatorios específicos para este tipo de procedimientos.

El crecimiento del sector también impulsó la aparición de diplomaturas privadas, cursos intensivos y capacitaciones sobre terapias endovenosas. Sin embargo, estos contenidos no forman parte de la currícula de universidades públicas ni de programas científicos consolidados.

LA BÚSQUEDA DE SOLUCIONES RÁPIDAS

Por ahora, la respuesta dominante dentro de la medicina basada en evidencia es negativa. No existen ensayos clínicos aleatorizados de calidad que demuestren mejoras concretas en longevidad, prevención de enfermedades cardiovasculares, fortalecimiento inmunológico o retraso del envejecimiento en personas sanas.

Sin embargo, quienes defienden la medicina orthomolecular sostienen que el problema también radica en los paradigmas desde donde se evalúan estas terapias. Para Pavan, el foco no debería ponerse únicamente en la enfermedad instalada, sino en los desequilibrios previos que favorecen su aparición. “Tal vez lo revolucionario no sea descubrir algo nuevo, sino empezar a mirar distinto lo que siempre estuvo ahí”, expresó, retomando una frase del médico Alberto Gaspar, referente de este enfoque.

La lógica cultural detrás del fenómeno parece conectarse con algo más amplio: la búsqueda de soluciones rápidas para el cansancio, el estrés, la productividad y el rendimiento físico. En un contexto donde el bienestar se volvió también un producto de consumo, los sueros intravenosos aparecen como una promesa de optimización inmediata.

Verificar que el lugar esté habilitado y que haya profesionales capacitados: claves a tener en cuenta

QUÉ RECOMIENDAN LOS ESPECIALISTAS

Kraselnik planteó que, si una persona igualmente decide realizarse estos procedimientos, al menos debería tomar ciertos recaudos mínimos. Entre ellos, verificar que el lugar esté habilitado, que haya profesionales capacitados para actuar ante reacciones adversas, que el material sea descartable y estéril y que se cumplan condiciones adecuadas de antisepsia y bioseguridad. “Que trabajen con guantes, que abran el material delante tuyo y que haya una correcta antisepsia de la piel”, enumeró.

Pavan coincidió en la importancia de la individualización y del seguimiento profesional, y explicó que los tratamientos suelen realizarse en varias sesiones, con protocolos adaptados a cada paciente.

Las advertencias médicas no parecen suficientes, por ahora, para frenar el crecimiento de un mercado que combina salud, estética, consumo y redes sociales.

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