A menos de un mes para el inicio del Mundial 2026, los convocados en la prelista de la Selección argentina empezaron a llegar para entrenarse en el predio de Ezeiza.
Pese a que Lionel Scaloni aún no anunció la nómina definitiva de 26 futbolistas para afrontar la cita mundialista, el cierre de la actividad oficial en las ligas de Europa propició el regreso al país de varios integrantes de la prelista.
Uno de los primeros en pisar suelo argentino fue el lateral derecho del Atlético de Madrid, Nahuel Molina. El defensor cordobés, que arrastraba una lesión en las últimas semanas, llevó calma respecto de sus plazos de puesta a punto y aseguró encontrarse en una etapa óptima de su evolución: “Me estoy recuperando muy bien de la lesión, estoy muy tranquilo y todavía tengo tiempo”.
En sintonía con las declaraciones de su compañero de equipo en el conjunto dirigido por Diego Simeone, Thiago Almada expresó que “está muy ansioso y feliz” y que “espera poder estar dentro de los 26”.
Por su parte, la llegada de Giovani Lo Celso reviste un valor emotivo particular, considerando que una inoportuna lesión lo marginó del campeonato del mundo disputado en Qatar en 2022. El actual volante del Real Betis de España destacó estar en plenitud desde lo físico y con una gran motivación por sumarse a la estructura colectiva.
En sus declaraciones, el futbolista rosarino catalogó la oportunidad de disputar la Copa del Mundo como la cumbre máxima en la trayectoria de cualquier deportista profesional: “Jugar un Mundial para un jugador de fútbol es lo máximo; se me vienen muchos recuerdos de mi carrera y de mi vida. Estoy con mucha ilusión, son muchos años con este grupo y la ilusión es máxima”.
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