El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió responder a Irán tras acusarlo de derribar un helicóptero militar Apache que patrullaba sobre el estrecho de Ormuz. Según afirmó en un mensaje publicado en Truth Social, el incidente ocurrió el lunes por la noche y, aunque los dos pilotos resultaron ilesos, advirtió que Washington no dejará el hecho sin consecuencias.
La denuncia llega en un momento delicado, ya que horas antes el propio Trump había asegurado que las negociaciones para poner fin a la guerra en Medio Oriente estaban en su etapa final. El mandatario sostuvo que un acuerdo podría alcanzarse en “dos o tres días”, aunque el nuevo episodio volvió a sembrar dudas sobre la viabilidad de una salida diplomática.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento y principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que su país prioriza la diplomacia, pero advirtió que responderá con firmeza si se incumplen los compromisos asumidos. Las tensiones resurgen después de que Irán e Israel intercambiaran ataques el domingo y el lunes, pese al frágil alto el fuego vigente desde abril.
Los nuevos combates dejaron al menos tres muertos y 15 heridos en Irán, mientras continúan los enfrentamientos en Líbano entre Israel y Hezbolá. La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional y afecta a los mercados energéticos por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.
En este contexto, Israel endureció su discurso. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, afirmó que los ataques recientes contra territorio iraní fueron apenas una preparación para acciones más contundentes.
“Estamos preparados para atacar Irán nuevamente con otro golpe severo y de mayor alcance”, advirtió. Teherán, por su parte, respondió que cualquier nueva ofensiva provocará represalias mucho más duras, alimentando el temor a una nueva escalada regional.
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