Israel anunció ayer la toma de la histórica fortaleza de Beaufort, una posición estratégica situada sobre una elevación rocosa que domina amplias zonas del sur de Líbano y parte del norte israelí. El avance representa un nuevo paso en la ofensiva terrestre contra el movimiento chiita Hezbolá que utilizaba el sitio como bastión y, según el gobierno de Benjamin Netanyahu, marca un punto de inflexión en la campaña militar.
El primer ministro israelí calificó la conquista de la fortaleza como una etapa “espectacular” y aseguró que las tropas continuarán ampliando su presencia en áreas que anteriormente estaban bajo influencia de Hezbolá. El ministro de Defensa, Israel Katz, destacó además el fuerte valor simbólico del lugar, utilizado por Israel durante la ocupación del sur libanés que finalizó en el año 2000.
La operación se desarrolla en medio de una creciente escalada. El ejército israelí informó que amplió sus acciones más allá del río Litani y ordenó la evacuación de una extensa zona entre la frontera y el río Zahrani, unos 40 kilómetros al norte. También anunció bombardeos contra infraestructuras de Hezbolá en Tiro y otros sectores del sur del país.
Las consecuencias humanitarias continúan agravándose. Según las autoridades libanesas, desde el inicio de la guerra el 2 de marzo han muerto más de 3.400 personas y más de un millón se han visto obligadas a abandonar sus hogares. En Tiro, uno de los focos más castigados, ataques israelíes dejaron heridos a trabajadores de un hospital y provocaron la destrucción de edificios enteros.
Hezbolá respondió con lanzamientos de proyectiles contra posiciones israelíes en el norte del país. El ejército aseguró que la mayoría fueron interceptados.
La expansión de la ofensiva generó preocupación internacional.
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