La celebración por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos tuvo dos escenarios emblemáticos a ambos lados del Atlántico. Mientras la Estatua de la Libertad fue protagonista de un imponente show de luces y música en Nueva York, la Torre Eiffel rindió homenaje en París con una iluminación especial que proyectó la inscripción “USA 250”.
En la ciudad estadounidense, el icónico monumento recibió un espectáculo de luces láser y música electrónica de 15 minutos de duración. La presentación fue financiada por patrocinadores privados y formó parte de las actividades oficiales por la conmemoración.
El cónsul general de Francia en Nueva York, Cedrik Fouriscot, destacó el valor simbólico del evento y aseguró que refleja la fortaleza del vínculo entre ambos países. “Cuando Francia y Estados Unidos están juntos y crean cosas juntos, como la Estatua de la Libertad o este espectáculo, puede ser algo inolvidable”, afirmó.
El homenaje también tuvo su réplica en la capital francesa. La Torre Eiffel se iluminó con los colores de la bandera estadounidense y exhibió la leyenda “USA 250”, un gesto que recordó la estrecha relación histórica entre Francia y Estados Unidos en una fecha de fuerte carga simbólica para ambos países.
La conexión entre ambas naciones quedó reflejada, además, en la propia historia de la Estatua de la Libertad. El monumento fue un regalo del pueblo francés a Estados Unidos en 1886 para conmemorar el centenario de la independencia y reafirmar los lazos de amistad entre los dos países.
Convertida en uno de los símbolos más reconocidos del mundo, la Estatua de la Libertad recibe cada año a millones de visitantes en el puerto de Nueva York. Junto con la Torre Eiffel, volvió a convertirse en protagonista de una celebración muy especial.
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