La visita del papa León XIV a España tuvo ayer uno de sus momentos más sensibles y significativos con la reunión que mantuvo en Madrid con seis víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia católica. Durante casi una hora, el pontífice escuchó sus testimonios y prometió impulsar cambios para que la institución se convierta en un lugar “seguro” y capaz de ofrecer reparación y acompañamiento a quienes sufrieron estos delitos.
El encuentro, realizado a puertas cerradas en la Nunciatura Apostólica, era uno de los momentos más esperados del viaje papal. Según informó el Vaticano, las víctimas presentaron propuestas destinadas a mejorar la respuesta eclesial frente a los casos de abusos. León XIV respondió comprometiéndose a que esas iniciativas sirvan de base para nuevos esfuerzos orientados a la prevención, la protección y la recuperación de las personas afectadas.
Horas antes, durante una reunión con los obispos españoles, el Papa había definido los abusos sexuales como una “plaga” para la Iglesia y reclamó actuar con “escucha, verdad, justicia y reparación”. También insistió en fortalecer una cultura del cuidado que garantice que cada persona herida encuentre acompañamiento y caminos reales de sanación.
Sin embargo, la reunión estuvo rodeada de controversia. Diversas asociaciones de víctimas denunciaron no haber sido convocadas y se concentraron frente a la Nunciatura para expresar su malestar. Entre ellas estuvo la organización Infancia Robada, cuyo portavoz, Juan Cuatrecasas, lamentó que el pontífice no escuchara una representación más amplia de afectados. El debate se produce en un contexto especialmente sensible: un informe del Defensor del Pueblo estimó en 2023 que más de 200.000 menores podrían haber sufrido abusos por parte de religiosos desde 1940. Además, este año el Gobierno español y la Iglesia acordaron un sistema de indemnizaciones para las víctimas.
EL CONGRESO Y EL BERNABEU
La jornada también tuvo un fuerte contenido político. Por la mañana, León XIV habló ante el Congreso de los Diputados, donde recibió una prolongada ovación de los legisladores. Allí pidió una respuesta internacional coordinada frente al fenómeno migratorio y defendió la necesidad de proteger la vida humana “desde su concepción hasta su ocaso natural”. Sus palabras llegaron en momentos en que el gobierno de Pedro Sánchez impulsa iniciativas vinculadas al aborto y la eutanasia, temas que generan un intenso debate en España.
Por la tarde, el Papa volvió a encontrarse con miles de fieles en el estadio Santiago Bernabéu. Unas 80.000 personas participaron del acto, en el que se mezclaron música, espectáculos y mensajes pastorales.
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