El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, endureció ayer su discurso frente a la nueva ofensiva comercial de Estados Unidos y aseguró que su país no aceptará presiones ni tratamientos que considere incompatibles con su condición de potencia regional y economía de peso global.
Durante una reunión con todos sus ministros, Lula reaccionó a la decisión de Washington de estudiar la imposición de aranceles adicionales del 25 % a productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales. El mandatario afirmó que Brasil no “bajará la cabeza” ante las grandes potencias y que mantendrá una política exterior basada en la soberanía y la independencia.
“Somos un país democrático y soberano. No cederemos”, sostuvo el líder progresista, quien insistió en que Brasil no puede ser tratado como una “republiqueta insignificante”. Según explicó, su gobierno siempre estuvo dispuesto a negociar diferencias con Estados Unidos, pero cuestionó que las posibles sanciones fueran comunicadas públicamente antes de una negociación formal.
Lula también rechazó los argumentos económicos utilizados por Washington para justificar los nuevos gravámenes. Aseguró que los datos son erróneos y recordó que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con Brasil, por lo que, a su juicio, no existen fundamentos para las medidas anunciadas.
Lejos de mostrarse preocupado por un eventual deterioro de la relación bilateral, el mandatario afirmó que Brasil buscará ampliar sus vínculos con otros mercados si Estados Unidos decide reducir sus compras o inversiones. “Si no quieren comprar, venderemos a quien quiera comprar”, declaró, subrayando que el país no se quedará lamentando las diferencias.
El presidente también aprovechó para defender el multilateralismo y la necesidad de fortalecer la democracia brasileña en un contexto internacional cada vez más competitivo. En ese sentido, sostuvo que el país debe actuar con firmeza para evitar ser relegado en la escena global.
Asimismo, las tensiones diplomáticas tuvieron repercusiones en la política interna. Lula acusó a sectores de la oposición de alentar el conflicto con Washington con fines electorales y apuntó especialmente contra el senador Flávio Bolsonaro, precandidato presidencial para los comicios de octubre.
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