La revelación de un supuesto foro secreto de cooperación militar entre Rusia y China encendió las alarmas en Europa y la OTAN. Una investigación conjunta de los medios Der Spiegel, Le Monde y The Insider sostiene que ambos países mantienen desde al menos 2020 reuniones reservadas en las que participan altos mandos militares y representantes de la industria de defensa para coordinar proyectos estratégicos.
Los documentos filtrados indican que el llamado Foro Ruso-Chino de Tecnología Militar ya celebró cinco encuentros y prevé una sexta reunión a finales de este año en San Petersburgo. Según la investigación, el nivel de colaboración va mucho más allá del intercambio tecnológico que hasta ahora admitían los gobiernos occidentales e incluye el desarrollo conjunto de sistemas de defensa y nuevas capacidades ofensivas.
Uno de los proyectos más ambiciosos sería la creación de un sistema integrado de defensa antimisiles capaz de interceptar misiles hipersónicos y balísticos de medio alcance. De concretarse, ambos países alcanzarían un nivel tecnológico comparable al de los sistemas estadounidenses Patriot y THAAD.
La investigación también revela que Moscú y Beijing analizan cómo contrarrestar la red de satélites Starlink, considerada una herramienta clave para las comunicaciones militares de Ucrania. Entre las opciones evaluadas figuran interferencias electrónicas, ciberataques e incluso la destrucción física de satélites en órbita.
VALOR ESTRATÉGICO
Para China, el estudio también tendría un valor estratégico ante un eventual conflicto con Taiwán.
Otro aspecto destacado es que Beijing estaría utilizando la experiencia de la guerra en Ucrania para aprender sobre defensa aérea, guerra electrónica, empleo de drones y comunicaciones satelitales. Rusia, en tanto, obtendría apoyo tecnológico e industrial para sostener su producción militar tras más de cuatro años de conflicto.
Las revelaciones fueron calificadas como “extremadamente preocupantes” por el canciller alemán Johann Wadephul.
Además, la investigación asegura que hasta 200 operadores de drones militares rusos habrían recibido entrenamiento en territorio chino, un dato que podría impulsar nuevas sanciones europeas contra Beijing.
China rechazó de plano las acusaciones y las calificó de “calumnias”. Mientras tanto, la Unión Europea enfrenta un delicado equilibrio entre responder a estas denuncias y preservar una relación comercial clave con el gigante asiático, en momentos en que ambas partes intentan evitar una escalada económica.
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