Rusia lanzó durante la madrugada de ayer uno de los ataques más devastadores contra Kiev desde el inicio de la guerra y utilizó, por tercera vez desde 2022, un misil hipersónico Oreshnik. El bombardeo dejó al menos cuatro muertos y cerca de 70 heridos en la capital ucraniana, además de daños en viviendas, escuelas, teatros y centros comerciales.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Moscú disparó 600 drones y 90 misiles. Las defensas aéreas lograron interceptar la mayoría, pero varios proyectiles impactaron en distintos barrios de Kiev y otras regiones del país. Las explosiones hicieron temblar edificios enteros y obligaron a cientos de personas a refugiarse en estaciones de metro.
El presidente Volodimir Zelenski denunció que Rusia utilizó un misil hipersónico Oreshnik contra la ciudad de Bila Tserkva y calificó al Kremlin de “completamente loco”. Moscú, por su parte, sostuvo que el ataque fue una represalia por operaciones ucranianas en territorios ocupados y aseguró que apuntó únicamente contra objetivos militares y de inteligencia.
El misil Oreshnik ya había sido empleado anteriormente contra instalaciones militares ucranianas, aunque nunca con carga nuclear. Su uso volvió a encender alarmas internacionales por el riesgo de una nueva escalada del conflicto.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció el “terror contra civiles”.
En tanto, líderes europeos calificaron el ataque como una peligrosa provocación. Las negociaciones de paz, impulsadas por Estados Unidos, permanecen paralizadas en medio de la creciente tensión internacional.
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