Wall Street cerró ayer con resultados mixtos en una jornada marcada por la cautela de los inversores y una nueva corrección en las grandes compañías tecnológicas y de semiconductores. La incertidumbre geopolítica en Medio Oriente, las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed, banco central) y la inminente salida a bolsa de SpaceX volvieron a pesar sobre el mercado.
Al término de las operaciones, el índice Dow Jones avanzó un 0,17% y alcanzó los 50.872 puntos. En cambio, el S&P 500 retrocedió un 0,26%, hasta las 7.386 unidades, mientras que el Nasdaq, de fuerte composición tecnológica, cayó un 0,97% y cerró en 25.678 enteros.
Los operadores siguieron de cerca la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán después de que el presidente Donald Trump anunciara represalias por el derribo de un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el petróleo logró bajar un 3,1%, hasta los 88,2 dólares por barril, impulsado por las declaraciones de Trump sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán en los próximos días.
La mayor presión volvió a concentrarse en el sector tecnológico, que perdió un 1,82%. Entre las compañías más afectadas destacaron Marvell, que se desplomó un 7,6%; Qualcomm, con una caída del 5,7%; y AMD, que cedió un 3%. También registraron bajas Nvidia (-0,22%), Broadcom (-1,1%), Intel (-2,1%) y Micron (-1,4%).
Los analistas señalan que persiste el temor a que la Fed vuelva a endurecer su política monetaria antes de fin de año debido a la resistencia de la inflación y la fortaleza del mercado laboral. Además, muchos inversores estarían reacomodando sus carteras para participar en la histórica salida a bolsa de SpaceX, prevista para este viernes.
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