Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la transformación que experimentó el antisemitismo en los últimos años. Los investigadores sostienen que las expresiones clásicas, como la negación del Holocausto o los insultos directos contra los judíos, representan actualmente una porción menor del fenómeno.
En X, por ejemplo, la negación o banalización del Holocausto apenas alcanzó el 0,39% de los contenidos antisemitas detectados.
En cambio, predominan mensajes vinculados a acusaciones de genocidio, llamados a la desaparición de Israel, comparaciones entre el Estado israelí y el nazismo, o teorías conspirativas que atribuyen a los judíos un supuesto control de la economía, la política o los medios de comunicación.
El informe destaca que el 87,63% de los mensajes antisemitas detectados en X se concentró en expresiones antisionistas extremas o discursos que niegan el derecho de Israel a existir.
Además, los investigadores identificaron una estrategia cada vez más frecuente: la utilización de términos como “sionista” o “sionismo” como sustitutos de la palabra “judío”, una práctica que permite eludir los sistemas automáticos de moderación de contenidos.
“El odio aparece muchas veces disfrazado de ironía, activismo político, referencias históricas distorsionadas o desinformación”, advierte el documento.
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