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De morosos a hostigados: crecen las denuncias contra cobradores

A la par de familias con deudas aumentaron las presentaciones contra los estudios jurídicos y empresas de cobranza por los llamado insistentes, mensajes intimidatorios y amenazas que alcanzan a terceras personas

Por Redacción

El aumento de la morosidad en los hogares argentinos -y de muchos platenses- trajo aparejado otro fenómeno que crece a la par: las denuncias por acoso y hostigamiento contra estudios jurídicos y agencias de cobranza. Llamados insistentes, mensajes intimidatorios y contactos con familiares, amigos o incluso con el lugar de trabajo del deudor son algunas de las prácticas más cuestionadas y que pueden ser denunciadas por quienes las padecen.

Según datos publicados por el Banco Central, durante mayo los pagos atrasados en tarjetas de crédito alcanzaron el 13,1% del total y, en el caso de los préstamos personales, el 15,9%, los niveles más altos de las últimas dos décadas. En ese contexto, organizaciones de defensa de los consumidores advierten que muchas empresas de cobranza recurren a métodos que exceden ampliamente su función.

Las denuncias por este tipo de prácticas crecieron de manera exponencial en la provincia de Buenos Aires. En 2024 se radicaron 393 denuncias contra cobradores. En 2025 la cifra ascendió a 1.064 y solo durante los primeros cinco meses de este año ya se registraron 1.237 presentaciones.

Frente a este escenario, desde la asociación Consumidores Responsables piden que se impulse un proyecto de ley Provincial para poner freno al acoso, el hostigamiento y los abusos cometidos por estudios jurídicos y agencias de cobranza.

“Entendemos que la función de una empresa de cobranza es clara y limitada: informar la existencia de una deuda y comunicar los canales habilitados para regularizarla”, sostuvo Henry Stegmayer, presidente de Consumidores Responsables.

El dirigente remarcó que los llamados a cualquier hora, los mensajes intimidatorios o amenazantes y el contacto con terceros ajenos a la deuda exceden las obligaciones de los cobradores. “No tienen justificación legal, ya que constituyen un apriete o un avasallamiento. Incluso, estas conductas pueden encuadrarse dentro del denominado ‘trato indigno’, previsto en el artículo 8 bis de la Ley de Defensa del Consumidor”, explicó.

En la misma línea, Ariel Aguilar, subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones de la provincia de Buenos Aires, aseguró que son frecuentes las denuncias por este tipo de maniobras. “Hemos recibido casos de personas a las que les dicen que van a ir con un escribano a tasarles la casa para rematarla o les envían falsas notificaciones de embargo. Eso no debe ser así. No deben mandar mensajes ni realizar llamados a toda hora y mucho menos contactar al círculo íntimo del deudor. Deben limitarse a notificar la existencia de la deuda”, afirmó.

Quienes sufran este tipo de persecución pueden realizar la denuncia a través del correo electrónico infoconsumidor@mp.gba.gov.ar o comunicándose a la línea 148. “Lo que hacemos es intervenir en las denuncias por hostigamiento, pero también revisar la deuda reclamada y tratar de encontrar alternativas de financiación para que pueda regularizarse”, agregó el funcionario.

LLAMADOS A TERCEROS

La morosidad no solo aumentó entre quienes mantienen deudas con entidades bancarias. También creció entre usuarios de billeteras virtuales y financieras que otorgan préstamos de manera inmediata, con pocos requisitos y tasas de interés considerablemente más altas. En ese sentido, Aguilar señaló que la mora en las billeteras virtuales alcanza el 26%.

El escenario, advierten los especialistas, combina un mayor acceso al crédito con un incremento del endeudamiento de las familias y métodos de cobranza cada vez más agresivos. “Cuestionamos que muchas agencias obtienen teléfonos de familiares mediante bases de datos de dudosa procedencia para presionar a los deudores”, sostuvo Stegmayer.

En el caso de algunas financieras que otorgan préstamos rápidos, el contacto con terceros forma parte del propio proceso de otorgamiento del crédito. Un empleado de una financiera ubicada en la zona de diagonal 80, entre la estación de trenes y Plaza San Martín, explicó a este diario que uno de los requisitos habituales para acceder a un préstamo es presentar cuatro “referentes” o contactos.

Después, si la persona deja de pagar, empiezan a llamar a esos referentes para ubicarla o presionarla. “Es una práctica muy común”, contó el trabajador, quien prefirió mantener su identidad en reserva.

El empleado agregó que estas situaciones son frecuentes y que, dependiendo de la empresa, los métodos de cobranza pueden variar en intensidad. Mientras algunas se limitan a intentar localizar al deudor, otras recurren a llamados reiterados y mensajes insistentes dirigidos a familiares o personas cercanas, generando situaciones de hostigamiento que terminan afectando a todo el entorno del deudor.

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