Al igual que los primeros días de mayo, las clases en colegios y facultades de la Universidad Nacional de La Plata comienzan un nuevo mes atravesado por el cese de actividades.
En este caso, los trabajadores nodocentes nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Universidad Nacional de La Plata (Atulp) anunciaron jornadas de lucha a efectuarse el miércoles 3 y jueves 4 de junio.
Entre los principales reclamos, destacan la recomposición salarial, incremento del presupuesto universitario, actualización de becas y, como objetivo ulterior, el cumplimiento de la Ley de Financimiento de la Educación Universitaria.
Es preciso recordar que la ley se aprobó hace más de 200 días pero todavía no fue aplicada por medidas impulsadas por el Gobierno Nacional. Por un recurso judicial presentado por el Ejecutivo Nacional debe resolver la Corte Suprema la suerte de la ley de financiamiento.
Asimismo, mayo culminó con una semana marcada por actividades de protesta, visibilización del conflicto salarial y presupuesto que atraviesan las universidades públicas. Las mismas, fueron convocadas por Adulp en sintonía con Conadu a nivel nacional.
En lo que va del año, entre paros docentes y nodocentes hubo más de 30 días sin clases o con clases a medias en las diferentes casas de estudios -de pre grado y grado- de la universidad local.
Es que, desde febrero hasta la fecha, la Asociación de Docentes Universitarios de la Unlp (Adulp) efectuaron cuatro semanas de paro -entre el 16 y el 22 de marzo; entre el 30 de marzo y el 4 abril, del 27 de abril al 3 de mayo y la última, entre el 25 y el 31 del quinte mes del año-, es decir, 24 días.
A ello, hay que sumar jornadas de lucha -Asambleas Generales, como la del 26 de febrero; Marchas Federales (se realizaron 4 en lo que va del año, la última fue el 12 de mayo); cese de actividades de nodocentes, como las del 8, 17 de abril y el 29 de mayo- que afectaron las clases en la Ciudad.
En definitiva, en un año que ya esta a medio camino del ciclo lectivo, se perdieron más de 30 días de clases. En las diferentes jornadas de lucha, el acatamiento fue dispar en las instituciones de la Ciudad.
En cuanto a las escuelas y jardines de pregrado de la Universidad Nacional, la adhesión fue total. Sin embargo, en las facultades el impacto de los paros fue dispar. Asimismo, algunos docentes optaron -ante la falta de clases presenciales- utilizar estrategias alternativas para sostener la continuidad pedagógica, como los encuentros virtuales.
Lo cierto es que en muchas ocasiones depende de los docentes y de la cátedra de diferentes carreras adherirse -y cómo- al cese de actividades.
No obstante, en los estudiantes de la Ciudad, crece la incertidumbre y las dificultades para sostener un ritmo académico y hacerle frente a las exigencias educativas.
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