A simple vista, la Ciudad parece estar adaptada para todos. Sin embargo, para las personas mayores, cada salida puede transformarse en un recorrido lleno de obstáculos. Desde caminar unas pocas cuadras por veredas deterioradas hasta enfrentar trámites cada vez más digitalizados, las dificultades se multiplican y ponen en riesgo su autonomía, su seguridad y su participación en la vida cotidiana.
Son algunos de los principales problemas que se señalan desde la Mesa de Personas Mayores de la Universidad Nacional de La Plata, un espacio dedicado a promover la integración y la salud de adultos mayores.
Veredas rotas o desniveladas, rampas deficientes o en falta -problemáticas que este diario viene publicando reiteradamente a partir de las denuncias de los vecinos-, paradas de transporte poco accesibles y semáforos con tiempos insuficientes para cruzar la calle no solo aumentan el riesgo de caídas, sino que también complican la movilidad y reducen las posibilidades de mantener una vida social activa.
A estos obstáculos físicos se suma, en la actualidad, una nueva traba: la digital. Cada vez más trámites, turnos y pagos se realizan online, dificultando el acceso a servicios básicos por falta de conocimiento, temor a equivocarse y riesgos de estafas.
Obstáculos cotidianos
Las dificultades se observan en la vida cotidiana de los vecinos.
Patricia Vidal, de 64 años, contó a este diario su experiencia mientras esperaba el micro en diagonal 80 y calle 4. “Desde ese lugar, señaló la parada de enfrente, en dirección a avenida 1, y advirtió que el asfalto está levantado: “El año pasado, al bajar, no lo vi, me tropecé, me caí y me quebré”, contó. En tanto, agregó que por el mal estado de las calles y veredas “hay que andar con cuidado”.
En Villa Elvira, Laura Giambarella, de 67 años, lo vive a diario y también lo escucha de las personas mayores que asisten al Club Circunvalación, en 7 entre 77 y 78, donde es bibliotecaria, ya sea para participar de talleres o atenderse con médicos del PAMI. “Las veredas están muy mal. Es una limitación enorme”, explicó, y agregó que cuando llueve las actividades se suspenden: “Tenemos miedo de que se caigan”.
“Hay que andar con cuidado por las calles y las veredas de la Ciudad. El año pasado, al bajar del micro, no vi el asfalto levantado, me tropecé, me caí y me quebré
Patricia Vidal Vecina
También advirtió otros problemas: “Las rampas no se respetan, siempre hay autos arriba”. Y sumó el tema del transporte. “Los micros pasan cada hora, no hay garitas y la gente mayor espera parada mucho tiempo”, se quejó.
José García, de 70 años y vecino de City Bell, señaló que la tecnología es otra limitación. “Todo es por Internet o celular. Por mi poca visión, sin ayuda se me hace casi imposible. Incluso, para sacar turnos con el médico”, explicó.
exclusión que es “maltrato”
Alfredo Brunetti, integrante de la Mesa de Personas Mayores de la UNLP, indicó que “hoy la tecnología excluye más que una vereda rota. La vereda limita la movilidad, pero la tecnología puede dejarte fuera del sistema de salud, del sistema bancario y de la vida cotidiana”, afirmó.
“Muchas personas tienen problemas para ver o manejar un celular y no todos tiene un familiar que los ayude”, apuntó.
El cuadro se asocia con la resistencia vecinal a la desaparición de la telefonía fija. Brunetti planteó que en muchas zonas las líneas dejaron de existir y los mayores fueron obligados a pasar al celular. “Para alguien con dificultades visuales o auditivas, un teléfono fijo era más accesible. Ahora dependen de dispositivos que no saben usar”, resaltó.
Silvia Gascón, de la Red Mayor La Plata, señaló que, según encuestas de la entidad, los problemas centrales son las veredas en malas condiciones y el transporte público. “Te dicen que es imposible caminar por la Ciudad y, aunque el médico se los recomiende, tienen miedo de caerse”, afirmó.
También le apuntó al “maltrato tecnológico”. “Los mayores se adaptaron a WhatsApp y a los cajeros automáticos, pero cuando deben hacer trámites o usar plataformas complejas, muchas veces no pueden. Eso genera dependencia de hijos o nietos, que no siempre están disponibles, y provoca frustración y angustia, porque sienten que están en un mundo que no es el suyo”, señaló.
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