La postal se repite cada vez con más frecuencia en La Plata: persianas bajas, locales vacíos y comerciantes que achican estructuras para intentar sobrevivir. Esta vez, el golpe lo dio el emprendimientos gastronómicos vegetariano "Tara Verde", que anunció el cierre de su sucursal de City Bell y concentrará toda su actividad en su local de diagonal 74.
La decisión no llega aislada. Apenas semanas atrás, la marca había bajado la persiana de su sede de Plaza Malvinas, en 19 y 55. Ahora, con el cierre del espacio de City Bell, el emprendimiento quedará funcionando únicamente con una sola sucursal, en una estrategia de repliegue frente a un escenario económico que asfixia al comercio local.
El anuncio fue realizado por Agustín Dapoto, dueño del proyecto, a través de las redes sociales de la marca. Allí habló del desgaste que implicó sostener la estructura en el actual contexto económico y explicó que la prioridad será volver a enfocarse en la producción y en la esencia original del emprendimiento. “Volver a las bases” fue la idea que atravesó el mensaje. También reconoció el impacto de la caída del consumo, una problemática que ya dejó de ser una percepción aislada para convertirse en uno de los principales dolores de cabeza del sector comercial.
El termómetro comercial de la Ciudad
La situación de Tara Verde aparece como un reflejo concreto de un fenómeno más amplio que atraviesa a comerciantes y empresarios de la Región. En los últimos meses, distintos corredores comerciales platenses comenzaron a mostrar señales de enfriamiento: menor circulación de clientes, caída de ventas y dificultades crecientes para sostener costos fijos como alquileres, tarifas e impuestos.
Ese clima quedó reflejado en el último Índice de Expectativas Empresariales (IEE), elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP. El relevamiento mostró que durante abril las expectativas de comerciantes y prestadores de servicios de La Plata empeoraron un 1%, consolidando un escenario de cautela e incertidumbre.
El informe marca además un cambio de tendencia que preocupa: después de siete trimestres consecutivos de retroceso, la inflación volvió a escalar entre las principales inquietudes del empresariado local. A eso se suma la persistente falta de demanda y el aumento de costos operativos.
La caída de ventas aparece como uno de los factores más sensibles. Aunque casi la mitad de los encuestados todavía espera una mejora en la facturación para los próximos meses, el optimismo perdió fuerza respecto de mediciones anteriores. En paralelo, las decisiones de inversión comenzaron a frenarse.
Según el estudio, apenas uno de cada cuatro empresarios tiene previsto realizar nuevas inversiones en el corto plazo. El dato refleja un cambio de ánimo en el entramado comercial: hoy la prioridad parece ser resistir antes que expandirse.
En ese contexto, muchos negocios comenzaron a revisar estructuras, reducir gastos o directamente cerrar sucursales para sostener el núcleo principal de funcionamiento. La experiencia de Tara Verde encaja en esa lógica defensiva que empieza a repetirse entre emprendimientos gastronómicos, comercios barriales y pequeñas empresas locales.
El empleo, por ahora, es la variable que menos deterioro muestra. El informe indica que son más los comerciantes que piensan incorporar personal que aquellos que prevén despidos. Sin embargo, el nivel de actividad ya exhibe señales de desgaste: las horas trabajadas cayeron respecto del trimestre anterior y la sensación general es que el movimiento económico perdió intensidad.
Mientras tanto, en las calles de La Plata, el panorama empieza a hacerse visible. Donde antes había vidrieras encendidas y locales en expansión, ahora aparecen carteles de alquiler y persianas cerradas. El cierre de otra sucursal de Tara Verde suma un nuevo caso a una lista que comerciantes y cámaras empresarias observan con creciente preocupación.
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