Pronóstico  La Plata, Bs. As.
Temperatura: 22 °C
Parcialmente nublado
Humedad: 57 %
26.6.2017
El mato a un policia motorizado

Del desierto al pueblo cuadrado

Con su nuevo álbum ya grabado, la banda vuelve al escenario local. El lunes se podrá escuchar un adelanto de tres temas de su nuevo material, que saldrá en junio.

Recomendar artículo Imprimir artículo

Por DIEGO DIPIERRO

En la mitad del desierto texano, en el estudio Sonic Ranch, se gestó –por fin- el nuevo disco de El Mató. Los cinco años que pasaron desde la edición de su anterior disco se parecieron a la aridez de la arena y los cactus. En el medio, el maxi simple Violencia fue un oasis que sirvió para calmar la manija. Lo nuevo de Santiago Motorizado y compañía sale en junio. Todavía falta, ¿no?

“Nunca trabajamos tanto en un disco”, jura el cantante, sobre uno de los materiales más esperados del año en la escena nacional. La banda lo sabe y se apiadó de su gente: este lunes sale un adelanto del disco, El Tesoro: van a ser un simple y dos lados B, donde va a asomar la metamorfosis.

“Lo estamos preparando desde hace dos años. El disco es diferente a lo anterior. Hay una estructura en las canciones no tan simple, con otra complejidad, exploraciones y distintos climas. Claro que tampoco es un giro de 180 grados, hay cosas reconocibles”, desmenuza Santiago, en una entrevista con EL DIA.

El nuevo álbum, sin nombre todavía, estará en más o menos 60 días. Va a salir el mismo día en todos los países donde se va a editar: Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, México y Perú. Estará en plataformas digitales y en formatos aptos para melancólicos del siglo pasado: CD, vinilo y cassette.

“Más relajado que La dinastía Scorpio” y “con una personalidad marcada en cada canción”, la nueva placa transita climas de pop oscuro y rock guitarrero. Esas canciones y “las de siempre” van a sonar en el teatro Opera el jueves y viernes de la semana que viene. Un nuevo abrazo con el público de su pueblo cuadrado.

Sonic Ranch se llama el estudio estadounidense al que llegaron por recomendación de un productor con el que trabajaron en placas anteriores. Queda en pleno desierto texano, a muy pocos kilómetros de la línea de frontera donde Donald Trump pretende levantar un muro. Los 25 días en que la banda convivió ahí, encerrada y enfocada sólo en parir los nuevos temas, se parecieron a un parque de diversiones. Tres pianos, 20 sintetizadores, 40 violas… Cada nuevo timbre fue un portal para mejorar o reformular lo que ya estaba pensado.

Así se entienden aspectos que antes no estaban: “Hay algunos temas sin guitarras, en todo el disco hay mucha presencia de las percusiones. Y yo cambié mi forma de tocar, no tan rítmica ni pegada a la batería. Ahora es con pausas y más trabajada”, adelanta el “Chango”. El punk de barrio quedó guardado en el placard.

El resultado son 10 canciones. El límite lo marcó el formato vinilo y los nuevos consumos musicales, que ya no admiten álbumes muy largos: síntesis para ganar contundencia. Ahí están El tesoro, Madre y Postalesnegras, los tres temas que se podrán escuchar desde el lunes. Parece ser que el formato single, adoptado de bandas como Arctic Monkeys, por nombrar a un caso archiconocido, les sienta bien.

Si el laberinto de las canciones se llena de curvas y contracurvas, la lírica va también para allá: “Estas letras son un poco más narrativas”, puntualiza el cantante y escritor de los versos característicos, muchas veces frases sueltas, como de graffiti. Lo que se mantiene es la ya clásica fórmula de melodías que, de golpe, se disparan y explotan de épica.

¿A qué suena entonces? Falta poco para saber. Tal vez sea como si Flaming Lips y Depeche Mode se juntaran para un picado en barrio Jardín. La mezcla de lo cotidiano con lo eufórico, combinado en pocas palabras, que sigue ahí latiendo.

 

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...