Los bloggers tienen su fuerte en la palabra escrita, los booktubers en el histrionismo y los bookstagrammers en el lenguaje visual simbólico. Son lectores comunitarios que no tienen prejuicios a la hora de leer o aconsejar lecturas. Todo lo contrario. Si bien leen en la soledad de su casa, cuando debaten en las redes es como si su cuarto se ampliara al mundo y tocan entonces todos los temas. Este es un momento de protagonismo joven en muchos sentidos. Si votan a los 16 años, cómo no van a elegir lo que leen. Algo de la cultura pop se refleja en estos eventos: se mueven en masa, saben qué leen sus ídolos, disfrutan el contacto directo con sus autores preferidos, acopian material que reutilizan en esas plataformas. Y los buenos escritores saben valorarlo, manteniendo un ida y vuelta con sus lectores. Sin duda no es exagerado decir que son ellos los grandes protagonistas de las últimas ediciones de la Feria.
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