Bien se conoce que el progreso científico transita una época en la que una serie de descubrimientos espectaculares supera las previsiones y genera expectativas en los distintos campos del conocimiento.
Allí pueden incluirse, como ejemplos, las ondas gravitacionales que viajan por el espacio a la velocidad de la luz, predichas por Alberto Einstein en 1916 y, más acá, la exploración espacial, las primeras fotos de los agujeros negros, la cibernética, el avance de Internet y la Inteligencia Artificial que modifican el presente y futuro del planeta, en un contexto también signado por el enorme progreso que experimentan las ciencias médicas, con la secuencia del genoma humano que conforma el ADN de las personas y la detección precoz de enfermedades, entre muchos otros adelantos.
Es en ese contexto dinámico que caracteriza a nuestro tiempo, la a comunidad mundial en las últimas horas, se vio conmocionada por un ensayo clínico que mostró resultados alentadores para el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Un medicamento experimentado -Amivantamab– mostró resultados alentadores para el tratamiento de algunos tipos de cáncer avanzados.
El medicamento consiguió eliminar por completo los tumores en 15 de 102 pacientes y reducirlos de manera significativa en otros 28 casos, según datos difundidos por los investigadores.
Tal como se informó ayer en este diario, el estudio se realizó en forma simultánea en 11 países y estuvo dirigido principalmente a personas con cáncer de cabeza y cuello cuya enfermedad había reaparecido o se había extendido, pese a haber recibido quimioterapia e inmunoterapia. En total, 43 pacientes obtuvieron una respuesta favorable al tratamiento.
El fármaco actúa mediante tres mecanismos simultáneos. Por un lado, bloquea el receptor EGFR, una proteína asociada al crecimiento tumoral. Además, inhibe la vía MET, utilizada por las células cancerosas para resistir los tratamientos. A su vez, estimula al sistema inmunológico para que reconozca y ataque directamente al tumor.
Los resultados observados en pacientes con cáncer de cabeza y cuello fueron similares a los registrados en estudios sobre cáncer de pulmón. Actualmente, el medicamento desarrollado por Johnson & Johnson continúa siendo evaluado en unos 60 ensayos clínicos vinculados también con tumores colorrectales, cerebrales y gástricos.
Los investigadores remarcaron que la terapia se administra por vía intravenosa y que los efectos adversos registrados fueron en general leves o moderados. Sólo uno de cada diez pacientes debió abandonar el tratamiento debido a complicaciones asociadas.
No se trata de promover falsas expectativas, pero sí de informar que en muchos ámbitos científicos del planeta consideran este programa como la apertura de una señal alentadora para enfrentar el desarrollo de tratamientos más eficaces contra distintos tipos de cáncer.
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