La presentación por parte del gobierno bonaerense de un proyecto de saneamiento para las costas del Río de la Plata, que resuelva el histórico problema de la contaminación por efluentes cloacales que sufre la zona ribereña y el curso de agua en la región Capital –en especial en las cuencas del arroyo El Gato y el Río Santiago- constituye un paso positivo, en la medida que apunta a concluir con una agresión ambiental que afecta a la calidad de vida de la población y, por cierto, a recursos naturales muy valiosos. Ello además concluiría con la alternativa de que los daños puedan convertirse en irreversibles.
Tal como se informó en este diario, en el marco de una demanda judicial en su contra, el Estado bonaerense anunció que impulsará una obra valuada en 270 millones de dólares, en una iniciativa que fue expuesta durante la audiencia de conciliación realizada en el Juzgado Federal N°4 de La Plata, en el marco de la causa judicial que investiga la contaminación de la cuenca y que lleva más de cinco años.
Durante la audiencia, los ministros provinciales de Infraestructura y de Ambiente, detallaron el proyecto definitivo que contempla la construcción de una Planta de Tratamiento Primario Avanzado en Berisso, un emisario subterráneo y un conducto subfluvial que se extenderá varios kilómetros dentro del Río de la Plata para la disposición final de los líquidos tratados.
Entre otras precisiones, se detalló que la ejecución de los trabajos demandaría unos 36 meses y que requiere financiamiento internacional. Para ello, la Provincia busca acceder a un crédito del Banco Mundial por US$270 millones, operación que necesita el aval del Gobierno nacional. Además de la obra estructural, la Provincia anunció una serie de trabajos transitorios para mejorar el tratamiento de líquidos cloacales en La Plata, Berisso y Ensenada. Para esas intervenciones se comprometió una inversión de $8.100 millones con recursos propios.
Bien se conoce que existen numerosas advertencias formuladas por científicos acerca de la extrema degradación ambiental que sufre la costa del Río de la Plata, con registros que denotan niveles alarmantes en nuestra zona. El problema, que se agudiza desde hace décadas llevó a que varios científicos alertaran acerca que se está agotando la capacidad de autodepuración del Río de la Plata, en una situación que se empeoró en los últimos años y a la que nadie le puso freno.
Lo cierto y lamentable es que el Río se ve sometido a un constante bombardeo de contaminación orgánica e inorgánica y que las costas se encuentran abandonadas a la buena de Dios, sin que los organismos públicos con incumbencia hubieran realizado durante mucho tiempo un continuado contralor y defensa de los recursos naturales, de modo que es hora de que se escuche el reclamo de los vecinos ribereños, de los expertos y entidades ambientalistas.
Las zonas ribereñas de la Región, con reservas naturales que aún se está a tiempo de salvar, como son la Selva Marginal de Punta Lara, las islas y canales, así como los humedales puestos en riesgo, merecen que se haga un esfuerzo serio para su preservación, que significa nada más y nada menos que ponerlos al margen de toda agresión.
La desaparición de la vegetación propia del lugar y la emigración de peces y aves son daños demasiado graves como para no suponer que las autoridades y la sociedad en pleno reaccionarán para evitarlos. Es de esperar, entonces, que las obras anunciadas se concreten y resulten eficaces.
SUSCRIBITE a esta promo especial