No fue una entradera más. El robo sufrido días atrás por la familia de Juan Martín del Potro en Tandil terminó destapando una trama mucho más compleja: una organización criminal internacional integrada mayoritariamente por ciudadanos chilenos, con antecedentes por delitos similares en distintos países y hasta pedidos de captura impulsados por el FBI por ataques contra deportistas de élite en Estados Unidos.
En las últimas horas, la investigación dio un salto decisivo: la Justicia Federal y la Policía bonaerense lograron desarticular la banda y detener a cinco sospechosos —cuatro chilenos y un argentino— acusados de haber ejecutado el golpe en la casa de la madre del extenista.
El caso se había iniciado el pasado 15 de mayo, cuando delincuentes ingresaron a la vivienda de Patricia Lucas, madre de Del Potro, entre las 17 y las 19, aprovechando que no había moradores en el lugar. Para entrar, rompieron una ventana del living y recorrieron la propiedad con precisión quirúrgica.
En un primer momento trascendió el robo de una cadena de oro, anillos, una raqueta y relojes. Pero con el correr de las horas, la denuncia se amplió: faltaban también dólares, perfumes importados, joyas de alto valor, un reloj Rolex y hasta medallas y premios deportivos obtenidos por Del Potro durante su carrera profesional, un detalle que convirtió el caso en un golpe tan millonario como simbólico.
Lo que parecía una entradera de alto perfil pronto reveló otra dimensión.
La investigación, encabezada por la DDI Azul junto a la Sub DDI Tandil y la Fiscalía N°16, permitió identificar el vehículo utilizado por los delincuentes: un Chevrolet Astra bordó. El auto fue clave. Su rastreo, mediante cámaras de seguridad, registros viales y tareas de inteligencia, permitió reconstruir el recorrido de la banda.
El vehículo apareció luego oculto en un taller mecánico de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero el hallazgo más inquietante fue otro: dos de los principales sospechosos tenían alerta roja de Interpol y eran buscados por el Federal Bureau of Investigation (FBI) y por la Policía Militar de Chile.
El motivo: integrar una estructura criminal especializada en atacar viviendas de figuras del deporte internacional.
Según la acusación estadounidense, el grupo utilizaba una metodología sofisticada. Primero realizaban tareas de inteligencia: seguían a las víctimas, estudiaban sus movimientos, analizaban horarios y utilizaban imágenes aéreas para conocer accesos, patios y vías de escape. Esperaban el momento exacto.
En Argentina, la caída comenzó a concretarse esta semana. Primero fueron detenidos en la terminal de Retiro dos ciudadanos chilenos que intentaban abordar un micro rumbo a Posadas. Ambos tenían pedido de captura internacional. Después, en un operativo montado sobre la Ruta Nacional 7, fue detenido el sospechoso argentino cuando circulaba en un Fiat Cronos acompañado por otros dos ciudadanos chilenos.
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