Con una declaración cargada de emoción y marcada por reiteradas referencias a las consecuencias que el proceso judicial tuvo sobre su vida personal, Matías Ezequiel Rival declaró ayer ante el Tribunal Oral V de La Plata, en el marco del segundo juicio por el caso de “Bigotito”, el ternero cuya desaparición derivó en uno de los expedientes más polémicos de los últimos años en la Justicia bonaerense.
La audiencia se desarrolló ante el juez Lucas Massaccesi y significó el cierre de la etapa probatoria. Ahora resta escuchar los alegatos de las partes antes de que el magistrado dicte sentencia.
Durante varias horas, Rival sostuvo su inocencia y aseguró que nunca se apropió del animal de manera ilegal.
Al prestar declaración, el trabajador rural volvió a exponer la misma versión que había sido presentada anteriormente por su hermano Martín Rival.
Según explicó, todo comenzó cuando recibió un llamado telefónico en el que le informaron sobre la aparición de un ternero en una zona rural de Brandsen.
De acuerdo con su relato, tras tomar conocimiento de la situación se comunicó con el productor agropecuario para quien trabajaba en aquel momento y le consultó si podía trasladar el animal al establecimiento donde cumplía tareas.
Rival aseguró que recibió autorización para hacerlo y que el ternero permaneció allí durante algunos días hasta que efectivos policiales se presentaron en el lugar para retirarlo y restituirlo a sus propietarios.
Posteriormente, el expediente permaneció prácticamente sin avances durante varios años hasta que lo citaron y terminó firmando un acuerdo de juicio abreviado, que concluyó con una condena en su contra.
Esa condena fue posteriormente anulada por el Tribunal de Casación Penal bonaerense, que ordenó la realización de un nuevo juicio oral tras analizar diversos cuestionamientos planteados por la actual defensa, a cargo de Francisco Sánchez Peralta e Ignacio Fernández Camillo. Lucas Domski es el fiscal.
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