Lo que debía ser un viaje más terminó en una escena de terror para un joven repartidor de una aplicación de viajes en La Plata, víctima de una violenta emboscada que vuelve a poner el foco sobre una modalidad delictiva que crece en la Región: los falsos pedidos para atraer a conductores y asaltarlos.
El ataque ocurrió en la zona de El Mercadito, más precisamente en 520 y 121, donde un motociclista de 22 años acudió a cumplir con un viaje solicitado a través de la plataforma DiDi.
Según denunció, todo comenzó cuando aceptó un traslado a nombre de una supuesta pasajera llamada “Cecilia”, cuyo perfil en la aplicación registraba 26 viajes realizados, un dato que inicialmente no le generó sospechas.
Al llegar al punto indicado, una mujer abordó su moto y parecía tratarse de un viaje normal.
Pero en cuestión de segundos, el escenario cambió por completo. De acuerdo con el relato de la víctima, fue rodeado por al menos diez adolescentes, quienes aparecieron de manera sorpresiva y comenzaron a cerrarle el paso.
Uno de ellos, que circulaba en una bicicleta playera azul, se cruzó delante del rodado para impedirle avanzar. Otro, vestido con ropa oscura, exhibió lo que parecía ser un revólver en la cintura. El mensaje era claro: no había escapatoria.
En medio del forcejeo, el conductor cayó al piso. Fue entonces cuando uno de los agresores aprovechó para apoderarse de su motocicleta, una Cerro 150 negra, y también de su celular que llevaba colocado en el soporte del vehículo.
Con el botín en su poder, el grupo escapó rápidamente del lugar. La víctima logró levantarse y alejarse de la zona como pudo, todavía en shock por la secuencia que acababa de vivir.
El caso volvió a encender la alarma entre quienes trabajan con aplicaciones de traslado y delivery en La Plata, un sector que desde hace tiempo viene denunciando hechos similares.
No es la primera vez que un conductor es citado mediante una solicitud aparentemente legítima y termina siendo víctima de una emboscada.
De hecho, trabajadores del rubro aseguran que esta modalidad se volvió cada vez más frecuente: perfiles creados o utilizados con datos reales, viajes cortos y zonas periféricas suelen formar parte del patrón.
Por estas horas los investigadores intentan reconstruir la secuencia y establecer si existen cámaras en la zona que permitan identificar a los autores.
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