Una jornada de extrema tensión se vivió esta noche en los alrededores de la Residencia Presidencial de Olivos tras registrarse una amenaza de bomba. La alerta encendió de inmediato las alarmas de la Casa Militar y las fuerzas federales, obligando a activar de manera urgente los protocolos de advertencia, resguardo y seguridad vial previstos para la quinta oficial.
El episodio se originó a partir de una llamada anónima a la línea de emergencias 911, en la cual una voz advirtió sobre la supuesta colocación de un artefacto explosivo dentro del perímetro de la residencia ubicada en el partido de Vicente López. Ante la gravedad de la situación, se ordenó un rápido despliegue operativo que incluyó personal de las fuerzas de seguridad generales y a los especialistas de la División Antiexplosivos, quienes realizaron una exhaustiva inspección de las instalaciones y los sectores clave del predio.
“Está todo bien adentro de la quinta”, transmitieron con firmeza fuentes oficiales del Gobierno nacional para llevar tranquilidad a la población y desactivar cualquier tipo de versión alarmista mientras los peritos culminaban las tareas de rastrillaje en el lugar.
A pesar de la fuerte presencia de patrulleros y el movimiento inusual de los efectivos policiales en los ingresos de la residencia, el tránsito vehicular en las avenidas y calles linderas a la estructura presidencial no sufrió interrupciones y se mantuvo completamente habilitado durante todo el procedimiento. Tras comprobarse la falsedad de la alerta, la Justicia Federal comenzó a investigar el origen de la llamada telefónica para dar con los responsables de la intimidación pública.
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