La obra de Elián Espósito Sandoval parece partir de una pregunta que atraviesa toda su producción: ¿qué ocurre en el punto exacto donde la ciencia deja de poder explicarlo todo? En ese borde, en ese territorio donde las fórmulas se vuelven insuficientes y la lógica encuentra límites, aparece la poesía.
Poeta, músico, cantautor y biólogo, Espósito Sandoval lleva años trabajando sobre una idea tan ambiciosa como particular: unir ciencia y arte en una misma experiencia estética. Él mismo -en el estudio de EL DIA. define su producción como una forma de “poesía científica”, una búsqueda donde conviven términos técnicos, reflexiones filosóficas, imágenes naturales y emociones humanas.
“Mi propósito siempre fue unir esas tres partes”, explica al hablar de sus facetas como científico, músico y escritor. Y agrega: “Desde las estructuras de la ciencia y desde las formas del arte tengo mi propuesta”.
La síntesis de esa exploración aparece especialmente en Salmos Forestales, la saga poética que ya cuenta con dos tomos publicados y que proyecta una tercera entrega. Allí, la flora nativa, los fenómenos físicos, el amor y la contemplación filosófica se convierten en parte de un mismo universo.
SOBRE SUS OBRAS
Lejos de pensar ciencia y arte como dimensiones opuestas, Espósito Sandoval las entiende como lenguajes complementarios. “La ciencia y el arte tienen muchas cosas que ver”, sostiene. Aunque reconoce diferencias en sus métodos y objetivos, insiste en la posibilidad de una convergencia. No se trata solamente de incorporar palabras científicas a un poema, sino de construir una verdadera epistemología poética, una forma de pensar y escribir donde ambas disciplinas dialoguen.
En sus textos aparecen conceptos ligados a la física cuántica, referencias biológicas y estructuras visuales cuidadosamente diseñadas. Incluso la disposición gráfica de algunos poemas intenta representar el contenido que expresan. “Busqué formas nuevas para visualizar mejor lo que quería transmitir”, cuenta.
Espósito Sandoval busca unir la ciencia y el arte en una misma experiencia estética
La técnica, sin embargo, nunca desplaza la emoción. Por el contrario, funciona como una herramienta para explorar preguntas profundamente humanas. El amor, el deseo, la tristeza y la naturaleza son algunos de los ejes centrales de su escritura.
El propio autor divide su obra en distintas dimensiones temáticas. Por un lado, lo idílico, vinculado a los poemas amorosos; por otro, lo bucólico, centrado en la naturaleza; y finalmente lo elegíaco, donde aparece una tonalidad más melancólica y reflexiva.
En Salmos Forestales 2, publicado recientemente, esas búsquedas se profundizan. Uno de los textos que más lo representa es “Eventos cuánticos”, un poema donde intenta pensar las relaciones humanas desde conceptos inspirados en la física.
“Siempre medité sobre qué es el amor y qué nos impulsa como emoción”, explica. A partir de lecturas sobre física cuántica y largas reflexiones personales, comenzó a imaginar los vínculos humanos como campos que interactúan, se afectan y se modifican mutuamente.
Durante la pandemia, cuenta, llegó a llenar paredes con fórmulas intentando comprender conceptos vinculados a la física y la vida. Leyó a Max Planck, a Erwin Schrödinger y profundizó en preguntas existenciales que luego trasladó a su escritura.
Pero el objetivo no es explicar científicamente las emociones. Más bien sucede lo contrario: usar la ciencia para acercarse al misterio.
“Puede decirse que el amor tiene algo químico, y es verdad. Pero ¿cómo actúa esa magia química en el momento?”, se pregunta. Y enseguida encuentra la respuesta que sostiene toda su obra: “Llega un punto donde está lo inexplicable y ahí está la poesía”.
Ese parece ser el corazón de su proyecto artístico: escribir sobre aquello que todavía no puede medirse del todo. Allí donde la ciencia ofrece hipótesis, la poesía aporta sensibilidad, intuición y experiencia.
SU PROSA
En muchos sentidos, la poesía de Espósito Sandoval parece resistirse a las categorías simples. Hay en ella filosofía, observación científica, musicalidad y una fuerte necesidad de exploración formal. Sus libros dialogan tanto con la tradición clásica —de donde recupera conceptos como lo idílico o lo bucólico— como con debates contemporáneos sobre ecología, percepción y existencia.
Aunque reconoce que utiliza un lenguaje específico y a veces técnico, asegura que nunca piensa exclusivamente en un lector especializado. “Siempre pienso en un lector general”, afirma. Sin embargo, admite que probablemente interpela especialmente a quienes habitan universos similares al suyo: artistas, científicos o personas interesadas en cruzar disciplinas.
El proceso de escritura también responde a tiempos particulares. Salmos Forestales 2 comenzó a tomar forma apenas terminó el primero, publicado en 2017, y le llevó varios años de trabajo entre escritura, correcciones y edición. En paralelo, continuó desarrollando su carrera musical y sus investigaciones biológicas.
Actualmente trabaja en nuevas canciones, ensayos y en la futura tercera parte de Salmos Forestales. Todo parece formar parte de un mismo entramado creativo donde poesía, ciencia y música dejan de ser compartimentos aislados.
En un tiempo donde el conocimiento suele fragmentarse en especializaciones cada vez más cerradas, la obra de Elián Espósito Sandoval propone exactamente lo contrario: construir puentes. Encontrar conexiones entre la razón y la sensibilidad, entre el laboratorio y el paisaje, entre la fórmula y el verso.
Y quizá allí radique la singularidad de su escritura: en la convicción de que el universo, incluso en sus aspectos más técnicos, todavía puede ser leído poéticamente.
Editorial: Vuelta a casa
Páginas: 142
Precio: $53.000
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