Hay historias que parecen demasiado extraordinarias para ser ciertas. Y, sin embargo, Mi niñera de la KGB, de la escritora argentina Laura Ramos, está construido justamente sobre esa materia incómoda donde la memoria privada se cruza con la gran Historia. Lo que comienza como una investigación sobre una mujer misteriosa termina convirtiéndose en una exploración dolorosa de la propia infancia, de los silencios familiares y de las máscaras ideológicas de toda una época.
La “niñera” del título nunca fue realmente niñera. Tampoco se llamaba María Luisa, aunque así la conocían todos en el Montevideo de los años cincuenta y sesenta. Detrás de esa fachada de modista española cordial y generosa se escondía África de las Heras, una de las agentes más importantes de la inteligencia soviética durante el siglo XX. Su nombre clave dentro de la KGB era “Patria”. Su vida, una sucesión de identidades falsas, operaciones secretas y lealtades extremas.
SOBRE LA TRAMA
Ramos había oído hablar de África de las Heras por su matrimonio con el escritor uruguayo Felisberto Hernández, pero recién en 2018 descubrió hasta qué punto aquella mujer que la había cuidado de niña ocultaba una historia descomunal. A partir de entonces comenzó una investigación de cinco años que la llevó por archivos, testimonios y ciudades como Ceuta, Barcelona, México, París, Moscú y Montevideo. El resultado es un libro que puede leerse como una novela de espionaje, como unas memorias familiares o como una pesquisa histórica atravesada por preguntas íntimas.
Porque la figura de África de las Heras parece salida de una ficción. Combatió durante la Guerra Civil Española, fue reclutada por los servicios soviéticos en 1937, participó de operaciones contra el nazismo en Ucrania y estuvo vinculada al asesinato de León Trotsky en México. Más tarde llegó a Uruguay con una misión precisa: establecer una red clandestina de espionaje para la Unión Soviética en América Latina.
Para eso necesitaba una cobertura perfecta. La encontró en París, seduciendo a Felisberto Hernández, un escritor brillante y arruinado económicamente, con quien se casó para obtener ciudadanía uruguaya. Desde Montevideo tejió entonces una doble vida impecable: por un lado, la costurera amable que cuidaba niños y frecuentaba círculos intelectuales; por otro, la coronel soviética que organizaba operaciones secretas y manejaba documentación falsa para espías que debían ingresar a Estados Unidos.
El libro también reconstruye episodios oscuros y casi cinematográficos. Desde tumbas de niños utilizadas para obtener identidades falsas hasta sospechas de asesinatos encubiertos y operaciones vinculadas al espionaje internacional en plena Guerra Fría. Pero la potencia de Mi niñera de la KGB no está solamente en esas revelaciones, sino en la forma en que Ramos las conecta con su propia historia.
Hija del político trotskista Jorge Abelardo Ramos y de la feminista Faby Carballo, la autora siempre había intentado escapar del universo ideológico de sus padres. Su literatura parecía orientarse hacia otro lado: el siglo XIX, las hermanas Brontë, las maestras estadounidenses traídas por Sarmiento. Sin embargo, el descubrimiento sobre María Luisa la obligó a volver de golpe al siglo XX, al territorio de las revoluciones, las traiciones y las militancias que marcaron a su familia.
En ese movimiento, el libro evita el juicio fácil. Ramos no convierte a África de las Heras en monstruo ni en heroína. La observa como una figura hecha de capas superpuestas, una especie de mamushka humana donde cada identidad escondía otra más profunda y más inquietante.
Mi niñera de la KGB busca mostrar cómo el pasado puede cambiar de forma incluso décadas después, cuando creemos que ya no queda nada por descubrir.
Editorial: Lumen
Páginas: 368
Precio: $35.999
SUSCRIBITE a esta promo especial