¿Qué hace una sociedad con su violencia, sus héroes y sus muertos? Esta pregunta, incómoda, persistente y de una vigencia que quema, no pertenece al arsenal de una discusión teórica abstracta, sino que constituye el corazón de “Matar al comisario. Un documental anarquista”.
Publicado recientemente por el Fondo de Cultura Económica dentro de su Colección Popular Novela Gráfica, el libro representa un hito de confluencia artística y narrativa en el panorama editorial actual: la reunión del talento de los escritores Jorge Consiglio y Paula Brecciaroli con la impronta visual del ilustrador y arquitecto Iñaki Echeverría.
A partir de un episodio real de la historia argentina, este volumen de 150 páginas no se limita a la recreación museística o al revisionismo costumbrista. Por el contrario, se interna con crudeza en la cartografía del anarquismo local de principios del siglo XX, rastreando sus pasiones colectivas, sus dilemas éticos y los fantasmas que aún hoy asedian la memoria nacional.
La obra demuestra que el noveno arte —la historieta— es una de las plataformas contemporáneas más potentes para la investigación estética y el debate político.
LA POTENCIA DE UNA AUTORÍA CORAL
El principal valor de “Matar al comisario” radica en la amalgama de sus creadores.
Jorge Consiglio —cuya trayectoria novelística incluye títulos celebrados como “Hospital Posadas” y “Sodio”, que le valieron el Premio Konex— aporta una prosa precisa, una capacidad única para detectar los pliegues dramáticos de la historia y una sensibilidad entrenada en la docencia y la gran literatura.
A su lado, Paula Brecciaroli —escritora, psicóloga y editora clave en el mapa independiente a través de La Coop— inyecta al relato una densidad psicológica fundamental para entender el contagio de los idealismos y el peso del aislamiento que sufrían los militantes de la época.
El terceto se completa con el trazo de Iñaki Echeverría. No es la primera vez que Echeverría se mide con los grandes traumas o hitos de la cultura y la historia argentina: sus trabajos previos en Beya, le viste la cara a dios (junto a Gabriela Cabezón Cámara, declarado de interés cultural por el Senado de la Nación) y Esma (junto a Juan Carrá) lo consolidan como un narrador visual indispensable. Su estilo, capaz de capturar la opresión de la represión estatal y la urgencia de la clandestinidad a través de la tinta y el claroscuro, transforma esta obra en una experiencia inmersiva.
El dibujo aquí no adorna el texto; el dibujo es el texto, es el documento, es la atmósfera gris y asfixiante de una época en conflicto.
EL DOCUMENTAL DIBUJADO: MITO, VIOLENCIA Y ACTUALIDAD
El subtítulo del libro no es un capricho: “Un documental anarquista”. La estructura de la obra se apropia de los recursos del lenguaje documental para reconstruir un capítulo central de la historia argentina, donde la violencia política, la respuesta del aparato represor del Estado y la posterior construcción del mito social se revelan como partes indisolubles de una misma y compleja trama.
Al leer “Matar al comisario”, resulta inevitable tender puentes con el presente.
En tiempos donde las discusiones sobre el control social, la disidencia, el castigo y la legitimidad de la fuerza estatal vuelven a ocupar el centro del debate público, esta novela gráfica funciona como un espejo retrovisor indispensable. El libro no busca clausurar el debate ni otorgar respuestas digeridas; prefiere incomodar al lector, obligarlo a mirar las contradicciones de una sociedad que, cien años después, sigue procesando las mismas heridas y debatiendo sobre los mismos márgenes de la exclusión y la rebeldía.
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Páginas: 150
Precio: $25.000
SUSCRIBITE a esta promo especial