Semana fatal. Del sábado del clásico a la jornada de ayer Gimnasia hizo mucho para que sus hinchas exploten de indignación. En tan breve lapso el ciclo derrumbó lo criterioso que venía construyendo.
Armado del equipo titular, cuestiones disciplinarias, rendimientos individuales, falta de audacia para encarar el segundo tiempo ante Estudiantes, pésima labor ante los suplentes de Riestra, goles obsequiados a partir de fallas inconcebibles y una defensa que jamás otorga seguridad, conforman una lista, seguramente incompleta, de las causas que lo han llevado a tan feo escenario.
La tercera derrota consecutiva lo deja envuelto en dudas internas y con una atmósfera popular cargada de bronca.
El derrumbe tripero comenzó en la reciente edición del clásico, tocó fondo durante el primer tiempo del partido que determinó su eliminación de la Copa Argentina y ayer la defensa arruinó el buen repunte que supo generar en la faceta ofensiva.
EL PROBLEMA MÁS GRAVE ESTÁ EN LA DEFENSA. NADIE DA CONFIANZA
Justamente la línea que no hace mucho fue elogiada en público por el director técnico es la principal razón de las frustraciones que ha ido amontonando.
El arco tripero arde: Insfrán se equivocó muy feo y Castillo será operado. ¿Qué hará el DT Pereyra?
La dupla de zagueros está en período de licitación permanente. Esperaron la vuelta de Germán Conti y su rendimiento fue alarmante. Le dieron la oportunidad a Juan Cruz Cortazzo y no la aprovechó. Regresó a la acción Renzo Giampaoli y la inseguridad sigue creciendo.
Como si esto fuera poco, Nelson Insfrán se equivocó muy feo en el primer gol de Agustín Módica, quien jamás olvidará lo bien que la pasó en el Bosque.
Con el colombiano Harlen Castillo lesionado (se estima que tardará un mes en estar apto) la situación del arco inquieta demasiado. ¿Qué hará el “Pata” Pereyra? Julián Kadijevic ya se mostró en ese puesto tan sensible y habrá que ver si vuelven a confiar en él.
Ignacio Miramón jugando de cinco en el segundo tiempo fue la única nota positiva.
Entre tanta precariedad, posturas inentendibles (recién el próximo jueves la comisión directiva responderá preguntas del periodismo) y fallas evidentes en el armado de un plantel que también se apoya en un director deportivo (Germán Brunati) contratado y empoderado en su accionar, Gimnasia vuelve a alejarse de la sensatez. Algo de autocrítica sería una receta saludable.
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