La dirigencia de River trabaja a contrarreloj en un mercado de pases frenético. En las últimas horas, el Millonario lanzó una ofensiva final para destrabar la compleja llegada de Ángel Correa y, en paralelo, activó un plan de emergencia para lograr el regreso de Esequiel Barco ante la caída definitiva del pase de Thiago Almada.
La jornada estuvo marcada por la tensión en las oficinas de Núñez. Cuando el arribo de Correa parecía juzgado, un nuevo e inesperado cambio de condiciones por parte de Tigres de México dilató la firma, obligando a River a plantar una postura tajante. River aceptó pagar 15 millones de dólares netos más otros 2 millones por objetivos. Pero con el delantero viajando a Buenos Aires, el club dueño de su pase modificó los términos por quinta vez. Entonces el Millonario envió una oferta final con plazo límite hasta el cierre de este jueves.
El campeón del mundo en Qatar 2022 se plantó y ya comunicó que no tiene intenciones de regresar a Monterrey. Por eso los mexicanos aflojaron la cuerda. En paralelo y ante la negativa de Thiago Almada obligó al cuerpo técnico de Coudet a buscar variantes de jerarquía. El nombre elegido fue un viejo conocido: Esequiel Barco.
Las gestiones con el Spartak de Moscú ya se iniciaron de manera formal. Barco desea salir de Rusia por motivos personales, lo que allana el camino contractual con el volante. El escollo radica en las pretensiones del club ruso, que tasó la mitad de la ficha en unos 7 millones de dólares.
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