DALLAS, Texas (Enviado especial).- Terminada la primera etapa, el comentario unánime afirma que "ahora viene lo más lindo, pero también lo más complicado. A partir de este momento, un error de entidad hace que prepares la valija y te subas al avión de regreso". La afirmación categórica es de Facundo Álvarez Daneri, ingeniero agrónomo de Paraná, e hincha de River fanático, pero personifica con claridad el común denominador de lo que piensan y sienten los miles de argentinos que están viajando junto a "La Scaloneta". Sin dudas, llega una etapa repleta de exigencias.
Esta madrugada, cuatro, cinco y siete horas después de finalizado el partido empezó el éxodo celeste y blanco hacia la siempre seductora Miami. El estado de Florida se convertirá a partir de hoy en el domicilio obligado y rugiente de todos los que están delirando con el nivel personal de Leo Messi. Allí, esperando que el sargazo les dé un respiro y les permita bañarse en aguas cálidas del Atlántico, los argentinos y muchísimos latinos, que también están fanatizados con nuestra Selección, recorren las calles día y noche vistiendo la camiseta nacional.
En el Mundial donde reina el dinero (todo el tiempo se habla de miles de dólares para estar en sintonía con los que se sienten privilegiados por tener sus tickets asegurados) el presupuesto de cada uno marcará, tarde o temprano, el fin de la estadía soñada. El presupuesto se hace cuesta arriba y son mayoría los que están resignados a vivir la atmósfera tan efusiva, aunque sepan que "no les da el cuero" para estar presente en cada estadio.
Paso a paso, nadie quiere celebrar antes de tiempo
Si bien Argentina asoma como nítido favorito en el cruce ante los isleños africanos, la cábala unánime es no adelantarse y demorar la continuidad del emocionante itinerario hasta después de lo que va a ocurrir el viernes 3 de julio. Haber eludido un temprano cruce ante España y Uruguay (los Charrúas que uno va cruzando vuelan de la indignación con el rotundo fracaso que significó el penoso ciclo conducido por Marcelo Bielsa) fue tomado por aquí como un guiño, tan cómplice como beneficioso, del Sr. destino. Nadie se atreve a subestimar a los que encarnan la gran sorpresa de la competencia. La confianza está a tope, pero la remanida frase "esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa" le saca lustre a su inoxidable vigencia.
Si bien el escenario puede cambiar, la información de las últimas horas es que la FIFA abrió la venta de entradas para el cruce de 16avos de final y los valores empiezan en 2.000 dólares y trepan hasta los 8.500 con servicios exclusivos y cupos limitados.
Empieza otra historia. Para muchos, un Mundial más exigente dentro del mismo rótulo. Los argentinos, cabuleros como pocos, reprimen su optimismo y sólo se animan a decir que "esto es paso a paso". Y, la verdad, razón no les falta.
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