Al final, cuando terminaron los cinco sets de un partido apasionante y un súper tie-break ajustado, Ben Shelton no era el único jugador que sonreía en la cancha principal “Arthur Ashe”.
Carlos Alcaraz, que acababa de ser derrotado en un maratón por demás electrizante, también se fue con una sonrisa dibujada en su cara.
A pesar de ser el campeón destronado lo hizo en la caminaba hacia la red para abrazarse con Shelton y cuando se retiraba de la cancha, donde una multitud, pese a ser las tres y media de la mañana, lo despidió con una cerrada ovación.
“Me voy feliz. Estoy orgulloso de mí mismo, de cómo luché”, afirmó Alcaraz después de la derrota en cinco sets por uno de los encuentros de cuartos de final del US Open.
Lo más importante es que se vio a un Alcaraz sumamente competitivo y lo principal sano, ya que estuvo un parate de casi cinco meses, como consecuencia de una lesión en la muñeca derecha.
“Como dije antes de que empezara el torneo, mi expectativa era venir aquí, competir, jugar este tipo de partidos, estar sano”, explicó tras su derrota por 6-7 (5), 6-1, 6-3, 1-6 y 7-6 (10-7).
“Shelton jugó un partido muy completo, muy maduro. Sabía exactamente qué hacer en cada momento. Y, físicamente, es una bestia. Parecía que no tenía ninguna debilidad”, comentó en el español con respecto a su rival.
“Fue una verdadera batalla. Carlos (Alcaraz) es uno de los más grandes campeones de nuestro deporte. Fue el partido que más disfruté en mi carrera”, expresó Shelton.
Alcaraz había llegado al US Open con mucha incertidumbre con respecto a su lesión en la muñeca; aunque pareció estar sano desde el inicio, y dijo que se sentía mejor de lo esperado teniendo en cuenta que había perdido un set en los partidos previos.
Alcaraz dijo que en el futuro se tomaría más descansos largos, ya que no necesitaba depender de un ritmo, ni jugar muchos torneos. Y estaba tan relajado que ni siquiera sabía, después de vencer con claridad a Tommy Paul, a quién enfrentaría después. Andy Roddick, ex campeón de este torneo y comentarista de la televisión se lo hizo saber.
Luego llegaron los cuartos de final. Alcaraz ganó el primer parcial por demás ajustado, Shelton empezó a jugar de manera descomunal. Se llevó los dos parciales siguientes. El español reaccionó para ganar el cuarto, y luego ambos se intercambiaron juegos en un quinto set que puso los nervios al límite.
Entre quienes estaban en las gradas alentando a Alcaraz se encontraban Anushka Sancheti y Prajakti Kapde. Las dos amigas, ambas de 28 años, habían viajado para asistir juntas, una desde Atlanta, y la otra de Raleigh, Carolina del Norte.
Sin embargo estas dos seguidoras de Alcaraz no solo nunca lo habían visto jugar en persona, sino que habían ido a un partido de tenis profesional.
Habían comprado sus entradas sin saber quién jugaría. Y, de algún modo, lograron ver no solo a su tenista favorito, sino a también un partido del que seguramente se recordará durante años. Tanto por el récord que rompió como por la increíble batalla que ofreció, entre dos extraordinarios jugadores de 23 años.
En resumen, Alcaraz está de vuelta algo que el tenis actual necesitaba y lo extrañaba. La última vez que había pisado una cancha había sido el 14 de abril, en el polvo de ladrillo del torneo Conde de Godó, en Barcelona, donde en la primera ronda había superado el finlandés Otto Virtanen por 6-4 y 6-2; mientras que al siguiente no se presentó por dolores en la muñeca.
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