El clima caliente tras la controversia arbitral vivida ante Rosario Central dejó secuelas inmediatas en la delegación de Estudiantes. Luego del polémico arbitraje de Darío Herrera, Alexander Medina tomó la decisión de no hablar en la habitual conferencia de prensa post partido.
En consonancia con la determinación del entrenador uruguayo, el plantel albirrojo optó por no hacer declaraciones en la zona mixta ni ante los micrófonos oficiales. La estrategia del vestuario busca cerrar de manera drástica el capítulo de las protestas en Santiago del Estero y concentrar todas las energías en el próximo objetivo del calendario: el cruce ante Platense por la Copa Argentina.
La postura adoptada por el Cacique Medina en Santiago del Estero cobra un significado particular al revisar los antecedentes inmediatos de la semana. Apenas unos días atrás, el pasado lunes, el entrenador del Pincha ya había expresado su descontento públicamente con el arbitraje de Nicolás Ramírez tras la derrota sufrida ante Lanús.
En aquella oportunidad, Medina no ocultó su malestar con las decisiones del juez principal durante el desarrollo del encuentro en la Liga Profesional. Sin embargo, tras la acumulación de nuevos fallos discutidos en la final de la Supercopa Internacional, el cuerpo técnico prefirió no profundizar las declaraciones públicas para evitar sanciones institucionales y resguardar al grupo en vísperas del próximo compromiso por Copa Argentina.
De esta manera, el Pincha encara el retorno a La Plata en absoluto hermetismo, enfocado en el aspecto físico tras las bajas sufridas durante la final y con la mente puesta en la recuperación futbolística en el certamen federal.
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